La deshumanización es un problema de todo/as…¡Tuyo también!

 

“¿Somos conscientes actualmente de la implicación de éste fenómeno?”Nueva imagen (2)

Actualmente, la deshumanización constituye una de las formas más comunes y sutiles de prejuicio, definiéndose como la tendencia que tienen las personas a percibir a los miembros del exogrupo como menos humanos (Martínez, 2013).  Investigaciones recientes sobre las nuevas formas de prejuicio confirman la existencia de un sesgo endogrupal, según el cual se considera al grupo de pertenencia (endogrupo) como más humano. Consecuentemente con ello, existe una tendencia a desarrollar conductas mediante las cuales se favorece a los miembros del propio grupo sobre los miembros de otros grupos con los que el individuo no  se identifica (exogrupos), en el modo de evaluarlos, distribuir recursos, etc.

A lo largo de la historia se han podido observar innumerables ejemplos donde los miembros de un determinado grupo, altamente discriminado, han recibido un trato vejatorio. Uno de los casos más impactantes donde se ha podido observar actos verdaderamente denigrantes e hirientes contra estos colectivos fue el Holocausto, donde aproximadamente seis millones de judíos, considerados ratas que debían ser exterminadas, fueron asesinados por el régimen nazi. No muy lejos de la realidad, actualmente la deshumanización como forma de prejuicio sigue estando fuertemente arraigada en nuestra sociedad. Si miramos a nuestro alrededor y observamos el entorno en el que vivimos, la mayoría de personas niegan tener prejuicios contra los miembros de otros grupos. Supuestamente, habitamos en una sociedad “moderna”, “igualitaria” y “democrática” donde los derechos de todas las personas deben ser respetados, y donde no existe cabida para el racismo, el machismo, la homofobia, la xenofobia, etc. Sin embargo, la realidad social es otra, y la deshumanización es un fenómeno mundialmente extendido. En el siguiente vídeo se observa como un reportero, durante la emisión en directo de su programa, desencadena una serie de comportamientos humillantes y burlones dirigidos a un “sin techo”, justificados y enmascarados en actos de “generosidad”.

Aunque es cierto que se han producido cambios importantes en la sociedad, y que existe un gran número de personas que luchan por la igualdad y la justicia social, la desigualdad sigue existiendo, y el prejuicio, más que desaparecer, ha evolucionado hacia nuevas formas.

Dentro de la Psicología Social, diferentes autores/as han intentado dar explicación al fenómeno de Deshumanización a través de numerosos trabajos. Según el Enfoque de la Atribución de Rasgos, la deshumanización tiene lugar cuando las personas privan de ciertos rasgos o atributos a los miembros de otros grupos con los que el individuo no se identifica, es decir, cuando se les niegan características o cualidades exclusivamente humanas. Bajo este enfoque se encuentran los trabajos de Leyens y cols. (2007) y los estudios de Haslam y cols. (2008). Ambos exploran qué rasgos definen a la Humanidad, considerando 3 indicadores básicos: los sentimientos, rasgos exclusivamente humanos (factor EH: civismo, refinamiento, sensibilidad moral, racionalidad y madurez) y aspectos de la naturaleza humana (factor NH: emocionalidad, calidez, apertura mental, individualidad y capacidad de profundizar). En segundo lugar, estos autores examinan en qué medida estos rasgos son o no atribuidos a los diferentes grupos, asumiendo que existirá deshumanización cuando a los miembros del exogrupo se les prive de alguno de estos rasgos. Según los/as investigadores, la principal diferencia encontrada entre los factores EH Y NH es, que mientras que los primeros (EH) diferencian a los seres humanos de los animales, los segundos (NH) distinguen a las personas de los robots o máquinas. De esta forma denotan que ambos indicadores dan lugar a las dos formas principales de deshumanización: la animalización y la maquinización.

 

Animalización y Mecanización

La animalización tiene lugar cuando las personas, además de considerar a los miembros del exogrupo menos humanos, los perciben como carentes de sentimientos y les niegan rasgos exclusivamente humanos (civismo, refinamiento, sensibilidad moral, racionalidad Nueva imagen (3)y madurez). De esta manera, los grupos animalizados son percibidos como seres incultos, carentes de civismo e irracionales, semejantes a los animales. Además, la animalización generalmente provoca emociones negativas como asco o desprecio. Un ejemplo de ello en la actualidad es el prejuicio y trato hacia los refugiados de Siria. Los miembros de este colectivo, en lugar de recibir auxilio y protección, están siendo animalizados, apilados como ganado en las fronteras de algunos países de la Unión Europea, con altas vallas de pinchos colocadas para evitar que entren en el país.  La amenaza percibida y el prejuicio hacia las personas refugiadas suscitan emociones y sentimientos de odio, hostilidad, miedo, incomodidad e inseguridad, favoreciendo así que se tomen medidas basadas en la búsqueda de la propia protección y la evitación de este colectivo.

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Por otro lado, la maquinización tiene lugar cuando las personas tienden a considerar a los miembros del exogrupo como robots, o máquinas. Los grupos mecanizados son privados de aquellos aspectos de naturaleza humana, tales como la emocionalidad, la calidez, el desarrollo intelectual y la competencia. De este modo, las personas son consideradas seres fríos, rígidos, pasivos, superficiales y desprovistos de empatía. Los ejemplos más claros de maquinización se dan actualmente en el sector de la industria o la tecnología, por ejemplo, en el contexto médico, donde los y las pacientes pueden ser tratados por el personal médico como máquinas que hay que reparar. Otro ejemplo común en los países más desfavorecidos es la explotación infantil, donde niños y niñas son considerados especies de robots o máquinas preparados únicamente para trabajar, sin capacidad de sentir, sufrir o desarrollarse intelectualmente.

Consecuencias de deshumanización

El fenómeno de deshumanización está actualmente generalizado y se da con frecuencia en una variedad de contextos interpersonales e intergrupales, ocurriendo incluso entre grupos en los que no existe conflicto. Por estos motivos, es importante señalar cuáles son las consecuencias y el impacto de este tipo de comportamientos.

Se ha demostrado que la animalización tiene efectos sobre la conducta prosocial y la ayuda. En este sentido, Vaes, Paladino y Leyens (2002) observaron en sus estudios que cuanto más deshumanizaban los/as participantes a  los miembros de otros grupos sociales con los que el individuo no se identifica o de los que no forma parte, menos sentimientos les atribuían, y menos ayuda estaban dispuestos a ofrecerles. Como ya he mencionado, esto se puede observar claramente en el trato  que muchos de los países de la Unión Europea están teniendo con los refugiados de Siria. Estas personas que huyen de la miseria y las guerras atraviesan desiertos y océanos poniendo su vida en riesgo, y sin embargo, al llegar a Europa, se topan con vallas triples de seis metros, vallas que los separan de sus derechos.

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El siguiente vídeo refleja como un determinado grupo de personas deshumanizan a los miembros de otro colectivo discriminado, y cómo en lugar de tener un comportamiento prosocial real, están llevando a cabo conductas de mofa y humillación para el grupo desfavorecido. En él, unas mujeres de origen rumano están siendo animalizadas, tratadas como  “monos de feria”, y motivo de risas y burlas.

Por otro lado, se ha encontrado que la deshumanización también se relaciona con la agresión. Por ejemplo, Rudman y Mescher (2012) observaron que cuanto más percibían a las mujeres como animales, mayor era la proclividad de los participantes al acoso sexual y a la violación de las mismas. Este hecho se puede reflejar a su vez en la explotación sexual infantil, considerado como uno de los problemas mundiales más importantes, que atenta contra los derechos y la dignidad de millones de niños/as, sobre los cuales se infringe  un sufrimiento indescriptible, basado en la violencia y el abuso sexual con fines comerciales.

Desde el punto de vista de las personas que sufren animalización y mecanización, Bastian y Haslam (2011) encontraron que las consecuencias de estas formas sutiles de maltrato pueden ser severas. Concretamente, demostraron que aquellas personas víctimas de la animalización (percibirse como incompetente, poco cívico e inmoral) eran propensas a mostrar emociones de culpa y vergüenza, mientras que las personas mecanizadas tendían a sentir tristeza y enfado hacia sus agresores.

            La deshumanización es un fenómeno habitual y enmascarado que actualmente afecta a un gran número de colectivos. Constituye una forma de prejuicio plenamente instaurada en la sociedad, y aunque muchas veces pasa desapercibida, debemos ser conscientes de la existencia de este tipo de discriminación, y contribuir en la medida de lo posible a que un mundo más justo sea posible.

María Dolores Sánchez Hernández

 

BIBLIOGRAFÍA

Bastian B., y Haslam, N. (2010).Excluded from humanity: The dehumanizing effects of social  ostracism. Journal of Experimental Social Psychology, 46, 107‐113.  http://dx.doi.org/10.1016/j.jesp.2009.06.022

Haque, O. S., y Waytz, A. (2012). Dehumanization in medicine: Causes, solutions, and  functions. Perspectives on Psychological Science, 7(2), 176‐186. doi: 10.1177/1745691611429706

Haslam, N. (2006). Dehumanization: An integrative review. Personality and Social Psychology Review, 10, 252-264.

Haslam, N., Loughnan, S., Kashima, Y., y Bain, P. (2008). Attributing and denying humanness to  others. European Review of Social Psychology, 19, 55– 85.10.1080/10463280801981645

Leyens, J.‐Ph., Demoulin, S., Vaes, J., Gaunt, R., y Paladino, M. P. (2007). Infra‐humanization:The wall of group differences. Journal of Social Issues and Policy Review, 1, 139– 172. doi:10.1111/j.1751‐2409.2007.00006.x

Martínez, R. (2013). Animalizar y Mecanizar: Dos formas de Deshumanización (Tesis Doctoral). Universidad de Granada, Granada, España.

Martínez, R., Rodríguez-Bailón, R. y Moya, M. (2012). Are they animal or machines? Measuring dehumanization. Spanish Journal of Psychology, 15(3), 1110-1122.  http://dx.doi.org/10.5209/rev_SJOP.2012.v15.n3.39401

 

 

 

 

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