GÉNEROS NO BINARIOS E INTERSEXUALIDAD: ¿SABEMOS DE QUÉ HABLAMOS?

La siguiente entrada trata de exponer y definir los diferentes géneros no binarios, profundizando en la intersexualidad y dando una visión completa de la problemática a la que se enfrentan estas personas. Daniel García López, profesor de la Universidad de Granada, nos ayuda a la comprensión del tema, en especial de las personas intersexuales.

¿Sabemos qué es el género? ¿Cuál es la diferencia entre género y sexo? ¿Es una construcción social? ¿Podemos elegir a que género queremos pertenecer? ¿Se les permite a las personas una elección libre? ¿Tiene esto consecuencias directas en las vidas de las personas? Estas y muchas otras preguntas me gustaría resolver a lo largo de la entrada. ¡Espero que os sea útil!

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Se tienen múltiples creencias alrededor del concepto del género las cuales pretendo poner en cuestión a lo largo de esta publicación. Por ejemplo empezando porque se parte de la existencia de dos géneros (hombre y mujer), se piensa que esta concepción es invariable, que los genitales son lo único que lo define, las excepciones a estos dos géneros no se toman en serio y, por último, que esta dicotomía es algo natural y la asignación de las personas a ella también lo es (Dess, Marecek y Bell, 2018).

Quiero empezar definiendo el término central en esta entrada: género. El género (2) está considerado a través de dos formas, mujer u hombre. Normalmente cuando a una persona se le asigna un género (3) se realiza a través de la observación externa de los genitales, así como se asumirá cuál será su rol de género y su orientaciónheterosexual. Todo esto respalda al sistema binario de mujer/hombre, el cual excluye cualquier otra concepción de género desde el punto de vista no binario. ¿Qué es el género no binario del que hablamos?.

Género no binario (1) es un término usado para referirse a los génerosconsiderados entre o más allá de los géneros hombre y mujer o de los géneros que incorporan a ambos.Se refiere a las identidades en las cuales las personas individuales se describen y posicionan a través de los roles sociales normativos, en ellos o en ninguno  (Dess, Marecek y Bell, 2018).

Entre los géneros no binarios se encuentran los que están en la siguiente tabla (Richards et al., 2016).

Intersexuales (4) Estado biológico intermedio entre hombre o  mujer.
Andróginos (6), género mixto o pangénero. Incorporan aspectos de mujer y de hombre.
Género fluido, bigénero (7) o pangénero. Se mueven entre ambos géneros.
Tercer género, otro género o pangénero. Se identifican a través de un género adicional.
Género no binario o genderqueer (8). Rompen con la dicotomía del género.
Agénero (9), género neutro, sin género o neutros. No se identifican a través del género.

Es importante también definir la identidad de género porque de esto dependerá la pertenencia o no de estas personas a uno u otro. La identidad de género (5) se expresa como el sentido inherente del propio género que posee la persona y como éstas se relacionan con ser una mujer, hombre, ambos o ninguno. Las personas cisgénero(10) se identifican con el sexo con el que fueron asignados al nacer mientras que personas transgénero (11) se identifican con un sexo diferente al asignado. Estas personas se pueden identificar relativamente dentro del género binario, en su transición de mujer a hombre o viceversa, mientras otras se identifican dentro de los géneros no binarios o agénero, diferenciándose en la identidad de género y la asignación de género.

Vamos a hablar a continuación del modelo biomédico, el cual clasifica los géneros en “normal” y “patológico” y por tanto tiene gran impacto en la vida de estas personas. Este modelo define lo normal como nacer como un hombre ocomo mujer (biológicamente hablando) y también en las manifestaciones externas de su género, así como su orientación sexual hacia el sexo opuesto (García, 2015).En el siguiente vídeo se habla de esta cuestión, de cómo el modelo biomédico ve a las personas intersexuales.

A partir de esto que acabamos de ver, me gustaría mostraros otros estudios que hablan también del modelo biomédico y muestran este tipo de prácticas. En el estudio de Kessler (1990) se demostró cómo la categorización de género tiene una relevancia social para las personas intersexuales. Kessler (1980) entrevistó a diferentes médicxs para saber cuáles eran las directrices de la política del hospital. Estas consistían en la realización de una cirugía en los genitales de lxsniñxs para que formaran parte del sistema binario de género. Se observó que la medicalización de las personas intersexuales provocó sentimientos de vergüenza y aislamiento debido a la asignación del género binario. De hecho es muy curioso cómo el término género empezó a usarse en Inglaterra  en la mitad de los años 50 para las prescripciones en el tratamiento de personas intersexuales por John Money y sus colaboradores(Dess, Marecek y Bell, 2018). John Money expresó que era necesario eliminar las características que se desviaran de la norma a través de la cirugía, asignando un sexo para lxs que se consideraban ambiguxs (García, 2015). En el siguiente vídeo se puede ver bajo qué criterios se asigna a una persona intersexual uno de los dos géneros binarios.

https://www.youtube.com/watch?v=diVDyBFYemw

 

“El acceso a los cuidados sanitarios es un derecho humano fundamental que normalmente se niega a personas trans y no conformes” (Cayley, 2012).

Según John Money, las personas intersexuales son “anormales” y “defectuosas”. Las operaciones quirúrgicas y el procedimiento seguido en estos casos se justifican a través del término “urgencia psicosocial”. Se define así ya que según esto, si no se realiza una intervención, la personase enfrentará a una serie de problemas psicosociales en su desarrollo y su adaptación en la sociedad (García, 2015). En el siguiente vídeo se expone este término y cómo repercute en las decisiones que se toman con respecto a las personas intersexuales.

https://www.youtube.com/watch?v=UHn1jS4ur1c&t=9s

Es muy importante analizar cuál es el impacto que estas operaciones e intervenciones pueden tener sobre estas personas. Por ejemplo el impacto que puede tener la construcción de neovaginas  y el mantenimiento de las mismas a través de a dilatación periódica, asumiendo relaciones coitocéntricas y heterosexuales (García, 2015). En este vídeo se habla del impacto que estas situaciones provocan.

https://www.youtube.com/watch?v=KV7CUGWi8F4

 

Muchas de las personas que se consideran no binarias tienen que utilizar el género asignado al nacer para su día a día ya que muchos sistemas, como vemos empezando por el sanitario, solo reconocen géneros binarios. Sin embargo, esto está cambiando poco a poco. Por ejemplo en los pasaportes de Nueva Zelanda se ha incluido la categoría “otro” además de hombre y mujer (Richards et al., 2016). En el DSM-V además se ha excluido el trastorno de identidad de género incluyendo la disforia de género (12) (APA, 2013).

Aunque se estén tomando medidas hacia la integración de estas personas, los casos de discriminación y agresión se siguen dando y han aumentando últimamente. Esta tendencia a la discriminación de estos colectivos se debe a los sesgos que la población tiene sobre el género, sesgos sobre la identidad de género, la orientación sexual y el gran impacto de la violencia por odio contra el colectivo LGTBQ (Ahmed &Jindasurat, 2014). En esta otra entrada se habla de la transfobia y se pone de manifiesto esto de lo que estamos hablando: ¿Transfobia? Sólo son niñas/os. (añadir enlace) En Nueva York se llevaron a cabo una serie de estudios para comparar las situaciones de agresión a las que personas “no normativas” se enfrentan frente a las binarias y normativas. Los resultados mostraron que las personas trans sufren muchas más agresiones verbales y físicas que las personas cisgénero y con más probabilidad se exponen a trabajar en el mundo del sexo. Hay muchas más personas transgénero desempleadas que cisgénero, así como son acosadas en mayor medida. Los hombres trans tienen más probabilidad de sentirse discriminados que mujeres trans y personas no binarias. Las mujeres trans con más probabilidad recibirán acoso que los hombres. Las personas que se identifican como no conformes con el género o agénero experimentan alto riesgo de acoso, asalto sexual de la policía que personas binarias, debido a no poder cumplir las expectativas de roles de género binarios. Las personas trans no blancas tienen más probabilidad que las blancas de ser personas sin hogar, vivir en la pobreza o ser víctimas de acoso y de imposiciones legales. De todos los homicidios clasificados en homicidios por odio en el 2013, el 72% fueron mujeres trans, en su mayoría mujeres no blancas (Pulice-Farrow, Clements y Galupo, 2017).

Puede parecer que todos estos casos de los que estamos hablando son casos aislados o que no es algo tan extendido en la población. En este apartado me gustaría mostraros una serie de datos numéricos ya que puede ayudar a que os hagáis una idea de cuantas personas se encuentran en estas circunstancias. Según American PsychologyAssociation en 2006 se estimó que 1 de cada 1500 nacimientos era de una persona intersexual, dejando fuera anormalidades, genitales ambiguos, y anormalidades en cromosomas sexuales u hormonas relativas al sexo (Cayley, 2012).En cuanto a porcentajes existen diferentes estudios que recogen esta información. Uno de ellos estudió a 2225 personas israelíes y encontró que el 35% se sentía perteneciente a otro género, a ambos o a ninguno (Joel et el., 2013). En otro estudio en Bélgica con 2472 personas flamencas examinaron la prevalencia de la ambivalencia de género (identificarse de igual manera con el otro género que con el asignado al nacer) y de incongruencia de género (identificarse fuertemente con el otro sexo más que con el sexo asignado al nacer). Se encontró una prevalencia del 1.8% de ambos en hombres y del 4.1% en mujeres. (Richards et al., 2016). En concreto hablando de la población intersexual no se tiene claro el número de personas intersexuales. Existe bibliografía que habla de 1/60000, 1/20000, 1/12500 y otras de 2/1000. El número de personas mutiladas al nacer oscila entre 1-2/1000 nacimientos. Según otros recuentos el 10% de los nacidos están sometidos a cirugía neonatal (García, 2015).

A continuación adjunto una entrevista a una persona intersexual que cuenta su experiencia:

https://www.youtube.com/watch?v=4YxF73gBXdY&feature=youtu.be

Aunque en nuestra sociedad la visión de género esté limitada a la dicotomía y cualquier postura diferente a esto adquiera una gran estigmatización esto no siempre ha sido así y en otras culturas se puede observar cómo la diversidad de género está presente. Por ejemplo en Polinesia los hombres nativos adoptan características de las mujeres, así como pueden adquirir un rol de género y luego, a lo largo de su vida, desprenderse de él. De esta forma crean un sistema de género mucho más fluido. En la cultura hindú hay un texto llamado “TheRigveda” en el que sugiere que antes de la creación del mundo no existían distinciones de género y sexo, incluso hay pinturas de personas andróginas (como se ve en la imagen). Históricamente en la cultura filipina la anatomía y la orientación sexual tenían muy poco impacto en la identidad y posición social. Por ejemplo la personas llamadas “babaylan”,que eran mujeres transgénero (11), se les atribuían poderes curativos y eran consideradas  como personajes sagrados (Cayley, 2012).

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Espero que con toda la información expuesta anteriormente hayáis podido adquirir una visión integral del tema. Por último Daniel comparte con nosotrxs las presentes y futuras líneas de evolución en cuanto a la problemática intersexual.

https://www.youtube.com/watch?v=y9mQUeqyhs4

Para concluir me gustaría decir que lo que pretendía transmitir con esta entrada es que estas personas son muchas, que necesitan visibilización y despatologización y espero, que el hecho de tomar consciencia de esta problemática, nos lleve a poder actuar frente a ello, movilizándonos hacia el cambio. Podéis encontrar en el blog la siguiente entrada que os puede ayudar cuestionaros sobre cuáles son los prejuicios que tenéis y como gestionarlos: ¿Cómo podemos reducir el prejuicio hacia otras personas?(añadir enlace).

BIBLIOGRAFIA

Ahmed, O., &Jindasurat, C. (2014). Lesbian, gay, bisexual, transgender, queer, and HIV- affected hate violence in 2013.

American Psychological Association. (2015). APA dictionary of psychology (2nd ed.). Washington, DC: Author.

American Psychological Association. (2015). Guidelines for Psychological Practice with Transgender and Gender Nonconforming People. American Psychologist, 70(9), 832-864. doi.org/10.1037/a0039906.

American Psychological Association & National Association of School Psychologists. (2015). Resolution on gender and sexual orientation diversity in children and adolescents in schools. Retrieved from http://www.apa.org/about/policy/orientation-diversity.aspx

Cayley, M. (2016). XWHY? stories of non-binary gender identities (Doctoral dissertation, University of British Columbia).

Dess, N. K., Marecek, J., & Bell, L. C. (Eds.). (2018). Gender, Sex, and Sexualities: Psychological Perspectives. Oxford UniversityPress.

López, D. J. G. (2015). La intersexualidad en el discurso médico-jurídico. EUNOMÍA. Revista en Cultura de la Legalidad, 54-70.

Pulice-Farrow, L., Clements, Z. A., &Galupo, M. P. (2017). Patterns of transgender microaggressions in friendship: The role of gender identity. Psychology&Sexuality8(3), 189-207.

Richards, C., Bouman, W. P., Seal, L., Barker, M. J., Nieder, T. O., &T’Sjoen, G. (2016).Non-binaryorgenderqueergenders. International Review of Psychiatry28(1), 95-102.

Van Anders, S. M. (2015). Beyond sexual orientation: Integrating gender/sex and diverse sexualities via sexual configurations theory. Archives of Sexual Behavior44(5), 1177-1213.

“El feminismo será antirracista o no será”

El 8 de marzo de 2018 millones de mujeres se unieron a la huelga feminista y se concentraron en muchas ciudades españolas en una reivindicación por los derechos de las mujeres sin precedentes. Sin embargo, cabe destacar que no todas las organizaciones feministas se sumaron a la huelga. Es el caso de Afroféminas, quienes unos días antes del 8M anunciaron en un comunicado las razones de su no adherencia a la huelga feminista. Afroféminas, tal como se definen en su página web, es una comunidad en línea para las mujeres afrodescendientes/negras que promueve un diálogo sincero y constructivo sobre la complejidad, circunstancias y vida de la mujer negra a través de la opinión, el periodismo, la literatura y la poesía. Esto nos lleva a preguntarnos, ¿qué está haciendo mal el feminismo español para que una organización feminista no se sienta representada?

Tal como expresan en su comunicado, “la invisibilización de las mujeres racializadas en este movimiento es prácticamente absoluta. Los medios apenas se hacen eco de las posturas de nuestras líderes, e incentivan un feminismo mainstream expresamente blanco”  y añaden “desgraciadamente la interseccionalidad sigue siendo una palabra que el feminismo hegemónico vacía de contenido cuando la tiene que poner en práctica”. Pero, ¿qué es esto de la interseccionalidad?

Feminismo, interseccionalidad y mujeres racializadas

En este video Kimberle Williams Crenshaw, activista y académica, nos explica de manera clara el significado del término interseccionalidad. Fue ella misma quien acuñó este término en 1989, argumentando que las mujeres negras eran excluidas tanto por las teorías feministas como por las políticas antirracistas. Esto se debía a que tanto unas como otras solo tenían en cuenta uno de los aspectos, sin reflejar la interacción entre la raza y el género. Es decir, las políticas feministas se centraban en proteger a las mujeres blancas y las antirracistas en proteger a los hombres negros, por tanto no había protección alguna para las mujeres negras. En consecuencia, la autora afirma que la experiencia de intersección es mayor que la suma de racismo y sexismo por separado, por lo que se hace necesario tener en cuenta la multidimensionalidad de las experiencias de las mujeres racializadas.

Asimismo Warner y Shields (2013) exponen que las identidades sociales no pueden estudiarse de manera independiente, y tampoco separadas de los procesos que mantienen la desigualdad. Según Cole (2009), el concepto de interseccionalidad fue desarrollado con la finalidad de describir aquellos enfoques que tienen en cuenta, simultáneamente, el significado y las consecuencias de las múltiples categorías de grupos sociales a las que pertenecemos las personas. En este artículo nos centraremos en la interseccionalidad entre género y raza, pero es importante destacar que ésta también se puede dar con otras categorías como la clase social, diversidad funcional o diversidad sexual, igual de importantes que las dos primeras.

El concepto de mujeres racializadas es ampliamente utilizado por las activistas y feministas de la actualidad. Según Andy Philipps en su publicación, “los cuerpos racializados son los de aquellos o aquellas que han sido definidos a través de categorías como “negro”, “latino”, “chino”, “indio”, etc. cuya categorización viene, sobre todo, dada por el color de la piel o ciertos rasgos del fenotipo. Un cuerpo racializado (usualmente por blancos) es una experiencia, vivida usualmente por no-blancos.” Por tanto, el concepto de mujer racializada incluiría a las mujeres negras así como a todas las mujeres no-blancas.

Prejuicios y discriminación hacia las mujeres racializadas

Afroféminas explica: “las mujeres racializadas sufrimos una doble o triple discriminación, y que en muchísimas ocasiones, esas discriminaciones también vienen de las propias mujeres blancas”. La autora Bell Hooks (2000) en su libro Feminism is for everybody expresa que la verdadera hermandad entre mujeres blancas y mujeres de color se dará cuando las primeras se desprendan de la supremacía blanca y cuando el movimiento feminista sea fundamentalmente antirracista.

Como mujer blanca no voy a ser yo quien explique qué tipos de prejuicios y discriminaciones sufren las mujeres racializadas en España, de la misma manera que si fuese hombre no pretendería explicar la discriminación que sufren las mujeres. Sin embargo, puesto que creo que es necesario repensarnos y deconstruirnos como feministas blancas con el objetivo de conseguir esa hermandad de la que habla Hooks, voy a intentar exponerlo a través de experiencias y opiniones que diversas mujeres racializadas han explicado en entrevistas, publicaciones y vídeos.

Desirée Bela comenta en este vídeo cómo todavía existen muchos prejuicios sobre las personas africanas y afrodescendientes. Ella se define a sí misma como comunicadora, activista estética y afrofeminista. Es columnista en el diario Público, tiene un blog propio, un canal de Youtube y ha escrito el libro Ser mujer negra en España. Sobre el activismo estético, Bela expresa en una entrevista la necesidad de sobreponerse a prácticas estéticas tan violentas como el blanqueamiento de piel o el alisamiento del cabello afro. “Llevar el pelo afro natural también es resistencia. No solo se colonizaron territorios: (…) también se colonizaron cuerpos, estableciendo estándares de belleza blancos occidentales que teníamos que cumplir para ser aceptadas. Y nos lo creímos, porque nos los grabaron a latigazos”.

Si las mujeres tenemos de por sí una gran presión debido a los cánones de belleza establecidos, siendo mujeres negras la presión se multiplica. “La vía del activismo estético es una forma de desaprender muchas cosas, de descolonizar conceptos que, como personas negras que nos hemos criado en entornos blancos, hemos dado por sentados sobre la negritud”, afirma Desirée, y sigue “Para muchas personas, el pelo es una puerta de entrada para replantearse cosas en torno a su imagen, su identidad o su propia historia”.

Rita Bosaho es la primera mujer negra diputada en la historia de la democracia española, sin embargo a penas aparece en los medios de comunicación. En una entrevista explica como “La comunidad africana y afrodescendiente a la que pertenezco, sólo aparece en los medios de comunicación ligada a la migración, la exotización o al folclore”.

Un claro y explícito ejemplo de la exotización de la mujer negra lo encontramos en este anuncio de vaqueros de Desigual. Sin ir más allá, la famosa marca de ropa elige a tres bailarinas negras para vender un producto definido como exótico, tal como critica Bela.

Tanto Bela como Bosaho coinciden en la discriminación por parte de los medios de comunicación y la falta de mujeres racializadas referentes en la sociedad española. Como diputada, Bosaho comenta el poder de lo simbólico, la importancia de “ser una referente para los niños no blancos y las niñas no blancas, nacidos o criados en este país, que tienen una falta absoluta de referencias positivas tanto en los medios de comunicación como en los currículum educativos”.

Dasgupta (2011) también comenta la gran importancia de las y los referentes en su Modelo de Inoculación de los Estereotipos. En éste expone que para las personas que forman parte de minorías negativamente estereotipadas, como son las mujeres racializadas en España, ver personas exitosas de su mismo grupo en diferentes contextos desafía estos estereotipos, mejorando así su propia percepción y motivación para el éxito. La autora propone que las referentes actuarían como “vacunas sociales” que previenen a las personas de contaminarse con dudas sobre sí mismas, especialmente en períodos clave como los primeros años académicos y de desarrollo profesional.

La lista de ejemplos de prejuicios y discriminaciones hacia las mujeres racializadas podría extenderse y extenderse, podríamos hablar de casos como la apropiación cultural, el “purple washing” , el “blackpassing” o la fragilidad blanca. Todos estos casos revelan la necesidad urgente de reflexionar sobre la situación de las mujeres racializadas en España y, en consecuencia, la necesidad de repensar el feminismo predominantemente blanco actual con tal de que todas y cada una de las mujeres puedan sentirse representadas. El feminismo debería abrazar la diversidad en todas sus formas y hacer que las luchas de cada mujer sean las luchas de todas, siempre teniendo en cuenta el punto de vista de la interseccionalidad.

Hooks (2000) expone: “Durante años fui testigo de la renuncia de las pensadoras feministas blancas a reconocer la importancia de la raza (…). Y fui testigo de la revolución en la conciencia que ocurrió cuando las mujeres individuales comenzaron a liberarse de la negación, a liberarse del pensamiento de la supremacía blanca. Estos cambios asombrosos restauran mi fe en el movimiento feminista y fortalecen la solidaridad que siento hacia todas las mujeres” (p. 58).

Así pues, remontándome al inicio, ¿se unirá Afroféminas a este próximo 8M? ¿Cambiará la visión blanca hegemónica del feminismo abriendo espacio a todo tipo de feminismos?

Angela Davis, una de las grandes referentes de este tema, tiene una idea bien clara:

“El feminismo será antirracista o no será”

 

Autora: Maria Añó Perelló

 

 

Bibliografía

Cole, E. R. (2009). Intersectionality and research in psychology. American psychologist, 64(3), 170.

Crenshaw, K. (1989). Demarginalizing the intersection of race and sex: A black feminist critique of antidiscrimination doctrine, feminist theory and antiracist politics. University of Chicago Legal Forum, 139.

Dasgupta, N. (2011). Ingroup experts and peers as social vaccines who inoculate the self-concept: The stereotype inoculation model. Psychological Inquiry, 22(4), 231-246.

Hooks, B. (2000). Feminism is for everybody: Passionate politics. Pluto Press.

Warner, L. R., y Shields, S. A. (2013). The intersections of sexuality, gender, and race: Identity research at the crossroads. Sex roles, 68(11-12), 803-810.

EL SESGO DE EXISTENCIA: SOBRE INMOVILISMO SOCIAL (Y OTRAS DROGAS).

“Nos mandan gente con muchos problemas, y traen esos problemas con ellos. Traen drogas, crimen, son violadores… y supongo que algunos son buenas personas (…) Vienen de Méjico y otros países de América Latina. Probablemente, también de Oriente Medio (…) Esto tiene que parar. Y tiene que parar ya (…). Una nación sin fronteras no es una nación”. Donald Trump (2016).

 

No es noticia que discursos como éste llevaron a Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos. Haciendo un ejercicio de análisis, se podrían identificar una serie de mecanismos cognitivos en los que podría sustentarse su discurso, entre los que destaca el sesgo de existencia, término que definiremos a continuación.

DEFINIENDO EL SESGO DE EXISTENCIA

Aunque este fenómeno ya fue identificado por Hume hace dos siglos,  la psicología científica empezó a investigarlo hace unos años (McKelvie, 2013). El sesgo de existencia consiste en la tendencia a pensar que lo existente es bueno y deseable; es decir, se trata de identificar “lo que es” con “lo correcto”, “lo que debería ser” (Eidelman, Pattershal y Crandall, 2009). Este sesgo, derivado de una evaluación heurística (partimos de la base de que lo que existe es bueno), podría extrapolarse a distintos ámbitos. Se podría definir —al igual que los otros heurísticos— como un atajo mental para tomas decisiones de forma más rápida.

Por ejemplo, asumimos que el trato que reciben los animales en la industria alimentaria es justificable, en la medida en que garantiza la producción necesaria de carne para satisfacer a toda la población. De hecho, pocas veces nos paramos a reflexionar sobre este tema. Es decir, si las cosas se hacen así, será porque así tiene que ser… ¿no? Hablaríamos, por tanto, de una tendencia a mantener las cosas como están, sin cuestionarse la moralidad o el beneficio inherente en ellas (McKelvie, 2013).

Existen, sin embargo, una serie de fenómenos que, aunque parecidos, no deben ser confundidos con el sesgo de existencia.  Así, el sesgo de estatus quo se refiere a la tendencia  “a no hacer nada, o mantener la postura adoptada previamente”, a la hora de tomar decisiones, por los posibles costes que pueda tener cambiar de opinión (Samuelson y Zeckhauser, 1988). Este sesgo se podría ejemplificar con lo que ocurre en las elecciones españolas. A pesar de no estar conforme una buena parte de la sociedad española con ninguno de los partidos más importantes, existe la tendencia a seguir votándolos y a no cambiar el voto; esto podría deberse a que se asume que los costes de cambiar sean demasiado altos.

Tampoco debe confundirse el sesgo de existencia con la tendencia racionalizar las decisiones o experiencias, con el fin de hacerlas más agradables o reducir el sufrimiento derivado de ellas (Jost y Banaji, 1994). En este sentido, las personas tienden a justificar sus propias decisiones, devaluando las alternativas no elegidas (Brehm, 1956). El hecho de estar motivado para justificar decisiones o situaciones no implica que éstas sean buenas o deseables, diferencia principal entre este fenómeno y el sesgo de existencia (Eidelman et al., 2009).

JUSTIFICACIÓN DE LAS DIFERENCIAS ENTRE CLASES SOCIAL A TRAVÉS DEL SESGO DE EXISTENCIA

Si lo analizamos desde el sesgo de existencia, las clases sociales han existido prácticamente desde siempre: siempre ha habido gente pobre y gente rica, y esas barreras han permanecido prácticamente impermeables a lo largo del tiempo. Entonces, se podría pensar, “si siempre han existido, debe ser por algo”.

Desde este sesgo se justificarían una de las mayores desigualdades presentes en esta sociedad: la desigualdad de clases.

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Por lo tanto, si justificamos y defendemos este sistema que nos divide en clases, ¿por qué ha de extrañarnos que se vote a un hombre que quiere construir un muro que imposibilite la entrada a la parte más baja de esta injusta pirámide a un país que se encuentra en lo más alto? ¿Por qué ha de extrañarnos que en España se siga votando un bipartidismo que nunca favorece a la clase trabajadora? Si han existido estas tendencias desde siempre, ¿será por algo?

 

 

TENEMOS LO QUE NOS MERECEMOS, ¿NO?

Una de las formas de mantener el estatus quo es entendiendo que el acceso a ciertos beneficios propios del sistema gira en torno al mérito personal de cada uno (Jost, Pelham, Sheldon, y Sullivan, 2003). Así, para muchos la meritocracia defendería que los beneficios que obtienen las personas (por ejemplo, acceso a determinados puestos de trabajo, o diferencias en el sueldo) se deberían exclusivamente al esfuerzo que han dedicado a conseguirlo (Son Hing, Bobocel y García, 2011).

Esta no es sino otra forma más de justificar la desigualdad: la meritocracia.

Aunque existen algunos mecanismos motivacionales que podrían subyacer al apoyo de la meritocracia, el sesgo de existencia mantiene que muchas veces las personas pueden apoyar este tipo de creencias como un mero atajo cognitivo. Por tanto, por comodidad podría pensarse que si Donald Trump ha llegado a presidente de EEUU será porque se lo merece, al igual que el vagabundo merece pasar frío durmiendo en un banco. Igual no se ha esforzado lo suficiente.

Pero no todo son malas noticias. Un aspecto positivo con respecto al sesgo de existencia (y cualquier otro sesgo) es que no son inevitables. Es decir, las personas tenemos la capacidad de informarnos, identificarlos y llevar a cabo reflexiones críticas sobre ellos. Decía Sócrates que “el conocimiento nos hace libres”, y esta frase es perfectamente aplicable en lo que respecta a los sesgos cognitivos. Está en nosotrxs decidir cuáles queremos perpetuar… y cuáles no.

Autoras: Ana Peregrina & María Pasadas

BIBLIOGRAFÍA

Brehm, J. W. (1956). Post-decisional changes in the desirability of alternatives. Journal of Abnormal and Social Psychology, 52, 384–389.

Eidelman, S., Pattershall, J., y Crandall, C. (2009). The existence bias. Journal or Personality and Social Psychology, 97 (5), 765-775.

Jost, J. T., & Banaji, M. R. (1994). The role of stereotyping in systemjustification and the production of false consciousness. British Journal of Social Psychology, 33, 1–27.

Jost, J. & Hunyady, 0. (2005). Antecedents and Consequences of System-Justifying Ideologies. Current Directions of Psychological Science, 14, 5, 260-265.

Jost, J. T., Pelham, B. W., Sheldon, O., y Sullivan, B. (2003). Social inequality and the reduction of ideological dissonance on behalf of the system: Evidence of enhanced system justification among the disadvantaged. European Journal of Social Psychology, 33, 13–36. doi:10.1002/ejsp.127.

McKelvie, S. (2013). The existence bias: a systematic replication. Comprehensive Psychology, 2, 3, 1-12.

Samuelson, W., y Zeckhauser, R. (1988). Status quo bias in decisión making. Journal of Risk and Uncertainty, 1, 7–59.

Son HIng, L., Bobocel, R., y García, D. (2011). The merit of meritocracy. Journal of Personality and Social Psychology, 101 (3), 433-450.

“Es sólo una broma” Los límites del humor: humor sexista y humor anti-gay

Todxs contemplamos los aspectos positivos del humor y sus manifestaciones, aun así, existe un elevado interés por el “lado oscuro” del humor, en concreto, cuando a través de la comunicación humorística se trasgreden límites o normas sociales. Una de estas manifestaciones es conceptualizada como humor de denigración (Ford, Richardson y Petit, 2015). Este tipo de humor es usado con el fin de agredir, humillar o ridiculizar a lxs componentes de un grupo.

Muchxs de nosotrxs habremos vivido una situación parecida, hemos escuchado un chiste de mal gusto o denigrante. Por un lado, nos hemos sentido incómodxs, ya que satirizamos y nos burlamos de un colectivo que puede que sufra actos discriminatorios (mujer, homosexuales, inmigrantes…) o no (hombre, heterosexual, blanco…). Pero, ¿y si nos hemos reído? Acto seguido nos hemos sentido mal por mofarnos.

El problema no se encuentra en el humor como tal, el cual se trata de un elemento inocuo que trata de jugar con las palabras o ser ingenioso, si no, en el prejuicio que ya tenemos algunxs instaurado.

Se ha teorizado acerca de qué consecuencias y mecanismos ponen en juego el humor de denigración.

Por un lado, la investigación lo ha valorado como un iniciador o fomentador del prejuicio contra el grupo objetivo denigrado. Weston y Thomsen (1993), por ejemplo, encontraron que los participantes realizaron evaluaciones más estereotipadas de hombres y mujeres después de ver sátiras de comedia sexista que después de ver sátiras de comedia neutral. Aun así, la exposición al humor de denigración no parece que inicie o fomente el prejuicio.

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Indagando en qué hace que las personas expresen un prejuicio tras verse expuestas a humor de denigración, existe una teoría que trata de conceptualizar este fenómeno, y es la Teoría de la norma prejuiciosa (Ford y Fergurson, 2004). Según esta teoría, el humor de denigración fomenta un clima que permite que las personas prejuiciosas se sientan con total libertad para expresar sus prejuicios hacia el grupo denigrado. Es decir, al exponerse al humor de denigración, las personas con prejuicios tienden a percibir el contexto como permisivo al prejuicio y, por lo tanto, se sienten cómodxs expresando o “liberando” sus propios prejuicios. La justificación del humor permite expresar un prejuicio suprimido sin sentimiento negativo al hacerlo, y sin sanción negativa social (Crandall y Eshlemans, 2003).

En un experimento que realizó Ford (2000), se encontró que hombres que poseían un alto sexismo hostil contra las mujeres mostraban una alta tolerancia hacia eventos sexistas después de haber sido expuestos a humor sexista. Es necesario resaltar que el humor denigratorio contra las mujeres u homosexuales por sí mismo no propicia en cualquier hombre la aceptación y/o expresión de prejuicio comunicado a través del humor, sino que son aquellos hombres que presentan determinadas actitudes los que se ven más influidos por este tipo de humor (Ford, Boxer, Armstrong y Edel, 2008; Greenwood e Isbell, 2002; LaFrance y Woodzicka, 1998; Thomae y Viki, 2013)

Otra manera complementaria de relatar a qué se debe la expresión del prejuicio tras la exposición del humor de denigración nos la aporta la Teoría de la masculinidad precaria de Vandello et al. (2008). Los hombres con una alta masculinidad se sienten amenazados con facilidad ante la clasificación errónea de su autoconcepto con el de un homosexual o una mujer (figuras que representan la antítesis del rol masculino tradicional). La discriminación contra las mujeres y los hombres homosexuales funciona como un medio para proteger y reafirmar la propia masculinidad (Glick et al., 2007; Maas et al.2003). Los hombres más altos en PMB (Precarious Manhood Beliefs), puntuaciones que nos da la escala de creencias precarias de la masculinidad, expresan una mayor diversión con el humor sexista y anti-gay pero no con otras formas de humor de denigración (por ejemplo, antimusulmán) o humor neutral, después de experimentar una amenaza a su masculinidad (Connor, Ford y Banos, 2017).

La Teoría de la identidad social (Tajfel y Turner 1986) ofrece un marco para comprender los mecanismos psicológicos mediante los cuales las expresiones de prejuicio a través del humor de denigración sirven a los motivos de la autoafirmación (Abrams et al., 2015; Ferguson y Ford 2008; Thomae y Piña, 2015). En consecuencia, las personas inician y disfrutan más el humor de denigración cuando experimentan una amenaza a su identidad social (Angelone et al., 2005)

 

¿Dónde están los límites del humor? Algunos datos nos pueden hacer caer en la cuenta de que quizás la censura del humor no es una de las soluciones para resolver la discriminación hacia un colectivo desfavorecido. Las personas sexistas u homófobas no van a abandonar dicha actitud ideológica si no se satiriza al colectivo homosexual o a la mujer.

El humor de denigración no es positivo, no he venido a defender su libre utilización en cualquier contexto. Considero que su censura total y actitud defensiva a cualquier comentario humorístico que transgreda los límites es una manera reduccionista de combatir el problema. El prejuicio que conlleva la utilización del humor de denigración no es integrado en nuestra estructura de creencias a no ser que ya poseas unas creencias machistas. En este último caso, el humor sexista hará florecer una ideología patriarcal que provocará que entre los participantes de este humor se comparta una realidad que se concibe de manera prejuiciosa.

 

Pero, incluso en ese lado oscuro del humor, algunxs lo han utilizado como plan de intervención.

Recientemente, y en el caso del humor de denigración, se utilizó como plan preventivo de la violencia machista (ver figura 1). Pero, de manera equivocada, y distorsionando el fin que este quería conseguir.

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Aun así, el humor sí que se puede emplear como un plan de intervención, incluso el humor más ácido y sarcástico. A diferencia del humor que refuerza un prejuicio, el humor subversivo se caracteriza generalmente como el que desafía y subvierte el status quo de las relaciones de poder existentes (Holmes y Marra, 2002). Utiliza la ambigüedad inherente del humor para transmitir dos mensajes al mismo tiempo: por un lado, un mensaje que se entiende claramente en base a su significado literal de las palabras utilizadas en la broma, y por otro, un subtexto, que se puede deducir de la broma y que puede ser inconsistente con el significado literal (Strain, Martens y Saucier, 2016).

Si los hombres pudieran menstruar, los hombres presumirían sobre cuánto tiempo y cuánta cantidad” Gloria Steinem (1983).

Éste fue un ejemplo ilustrativo para Steinem para seleccionar porque la menstruación ha sido históricamente, y sigue siendo, utilizada para sugerir que las mujeres no son tan capaces como los hombres. El subtexto del comentario de Steinem ilustra su opinión de que la justificación del mayor poder social de los hombres existiría, independientemente de qué sexo menstruara.

El humor subversivo enfocado en violaciones, por ejemplo, tiene el potencial de atacar la cultura de la violación destacando lo absurdo de la jerarquía sexual y su continuidad. Esto logra que las personas que perpetúan la cultura de la violación sean el “blanco de la broma”. El significado literal de tal broma es entendida como “una broma sobre la violación”, mientras que su subtexto implicaría “la violación es mala”. En contraste a reforzar el humor de violación, que también se entendería como “una broma sobre la violación”, pero implicaría “la violación es graciosa “en el subtexto. (Strain, Martens y Saucier, 2016).

Un ejemplo de ello queda explicado en el siguiente vídeo:

 

Ángel del Fresno Díaz

 

BIBLIOGRAFÍA

Abrams, J. R., Bippus, A. M., y McGaughey, K. J. (2015). Gender disparaging jokes: An investigation of sexist-nonstereotypical jokes on funniness, typicality, and the moderating role of ingroup identification. Humor: International Journal of Humor Research, 28(2), 311–326

Angelone, D. J., Hirschman, R., Suniga, S., Armey, M., y Armelie, A. (2005). The influence of peer interactions on sexually oriented joke telling. Sex Roles, 52(3–4), 187–199.

Connor, E., Ford, T., y Banos, N. (2017). Restoring threatened masculinity: The appeal of sexist and anti-gay humor. Sex Roles, 77, 567-580

Crandall, C., y Eshleman, A. (2003). A justification-suppression model of the expression and experience of prejudice. Psychological Bulletin, 129, 414-416.

Ferguson, A., y Ford, T. (2008). Disparagement humor: A theoretical and empirical review of psychoanalytic, superiority, and social identity theories. Humor: International Journal of Humor Research, 21(3), 283–312.

Ford, T., Boxer, C., Amstrong, J., y Edel, J. (2008). More than “just a joke”: the prejudice releasing function of sexist humor. Society for Personality and Social Psychology34, 159-170.

Ford, T., y Ferguson, A. (2004). Social consequences of disparagement humor: A prejudice norm theory. Personality and Social Psychology Review, 8, 79-94.

Ford, T., Richardson, K., y Petit, W. (2015). Disparagement humor and prejudice: contemporary theory and research. Humor, 28, 171-186.

Glick, P., Gangl, C., Gibb, S., Klumpner, S., y Weinberg, E. (2007). Defensive reactions to masculinity threat: More negative affect toward effeminate (but not masculine) gaymen. Sex Roles, 57, 55–59.

Greenwood, D., y Isbell, L. (2002). Ambivalent sexism and the dumb blonde: Men’s and  women’s reactions to sexist jokes. Psychology of Women Quarterly, 26, 341–350.

Holmes, J., y Marra, M. (2002). Over the edge? Subversive humor between colleagues and friends. Humor: International Journal of Humor Research, 15, 65–87.

LaFrance, M., y Woodzicka, J. A. (1998). No laughing matter: Women’s verbal and nonverbal reactions to sexist humor. En J. Swim y C. Stangor (Eds.), Prejudice: The target’s perspective (pp. 61-80). Boston, MA: Academic Press.

Maas, A., Cadinu, M., Guarnieri, G., y Grasselli, A. (2003). Sexual harassment under social identity threat: The computer harassment paradigm. Journal of Personality and Social Psychology, 85, 853 – 870.

Steinem, G. (1983). If men could menstruate. In Outrageous acts and everyday rebellions (pp. 366–369). New York, NY: Holt

Strain, M., Martens, A., y Saucier, D. (2016) “Rape Is the New Black”: Humor’s potential for reinforcing and subverting rape culture. Translational Issues in Psychological Science 2(1), 86-95.

Tajfel, H., y Turner, J. C. (1986). The social identity theory of intergroup behavior. In W. G. Austin & S. Worchel (Eds.), Psychology of intergroup relations (pp. 7–24). Chicago: Nelson-Hall

Thomae, M., y Pina, A. (2015). Sexist humour and social identity: The role of sexist humour in men’s ingroup cohesion, sexual harassment, rape proclivity and victim blame. Humor: International Journal of Humor Research, 28(2), 187–204.

Thomae, M., y Viki. G. (2013). Why did the woman cross the road? Sexist humor and male self-reported rape proclivity. Journal of Social, Evolutionary and Cultural Psychology, 7, 250-269.

Vandello, J. A., Bosson, J. K., Cohen, D., Burnaford, R.M., y Weaver, J. R. (2008). Precarious manhood. Journal of Personality and Social Psychology, 95, 1325 –1339.

Weston, C. M., & C. J. Thomsen. 1993 (August). No joking matter: Sex-typed comedy perpetuates traditional views of women. Paper presented at the American Psychological Association conference, Toronto, Canada.

El sexo no tiene edad

¿Alguna vez te has preguntado cómo será tu futuro? ¿Cómo será tu actividad sexual cuando llegues a anciano/a? Y si ya lo eres, ¿Cómo te sientes respecto a este tema?

 Actualmente, vivimos en una sociedad en la que la proporción de personas ancianas ha aumentado en las últimas décadas (Mota-Pinto et al., 2011), tanto es así que España se está convirtiendo en un país de mayores (Sarasa, 2004). Esto se debe a un descenso de la mortalidad y a un aumento de la esperanza y calidad de vida, y dentro de la calidad de vida, un importante indicador es la sexualidad (Esguerra, 2007).

Pero,  ¿Cómo se percibe la sexualidad en la sociedad? ¿Y en la tercera edad? ¿Qué consecuencias tiene?

A pesar de que el sexo es un deseo y una necesidad que todos los seres humanos compartimos y experimentamos a lo largo de nuestras vidas, las personas jóvenes ejercen prejuicios contra la expresión sexual de lxs adultxs mayores, ridiculizándola o incluso llegándola a ignorar. Esto se debe a su percepción de sexualidad, la cual es asociada con características como la juventud y la belleza (Llanes-Betancourt, 2013).   Por tanto, nuestra sociedad da por hecho que a medida que los cuerpos envejecen se vuelven asexuales, confinando de esta forma a la persona mayor a un rol de enferma, vieja, poco atractiva e indeseable (Bradway y Beard, 2014); pudiendo darse el Efecto Pigmalión o Profecía Autocumplida (Rosenthal y Rubin, 1978).

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En relación con la asociación vista anteriormente, entre belleza y atractivo físico con la sexualidad, Bogaert y Brotto (2014) indicaron que el atractivo sexual autopercibido puede contribuir a la experiencia de la propia sexualidad. Este autor y esta autora denominaron autoconciencia del deseo, al constructo que hace referencia a la percepción que tiene un individuo de que los demás lo encuentran sexualmente deseable. Los estereotipos que rodean a las personas de tercera edad, entrarían en conflicto con esta teoría, ya que ellxs mismxs se asociarían con personas que han dejado de ser atractivas y que tienen cuerpos viejos deserotizados. Esto llegaría a tener implicaciones negativas para la experiencia positiva de la sexualidad y de las relaciones sexuales, afectando asimismo a la confianza de los individuos como pareja sexual (Bogaert y Brotto, 2014).

Igualmente, el hecho de etiquetar los intereses sexuales de las personas mayores como repugnantes y anormales es perjudicial para su propio bienestar y calidad de vida, ya que internalizan el estereotipo de asexualidad que la sociedad les impone, provocando que se avergüencen por su sexualidad activa o incluso que no admitan tener interés sexual (Watters y Boyd, 2009). Estos sentimientos contradictorios hacia la sexualidad y los estereotipos del adulto de tercera edad pueden llegar a ser aún más sobresalientes entre las mujeres de edad adulta, debido a los efectos acumulativos de la discriminación por edad y de la discriminación por el género (Teoría del rol social) (Clarke, 2011; Eagly, 1987).

Algunos de los principales prejuicios y estereotipos relacionados con la sexualidad en la vejez son (Bondil, 2008; Colombino, 1998):

 –          El deseo y actividad sexual mueren con la edad.
 –          Los adultos mayores que expresen deseo o actividad sexual,                                                  serán etiquetados como una persona pervertida e indecente.
 –          En la tercera edad sólo se necesita cariño.
 –          El anciano es un discapacitado sexual.
 –          Al terminar el periodo de reproducción, también finaliza la etapa                                         sexual, debido a la imposibilidad para la procreación.
 –          La imagen corporal de los ancianos es fea.
 –          Tras la viudedad un adulto no debe buscar otro compañero para                                          satisfacer sus necesidades sexuales.

El mantenimiento de estos estereotipos y prejuicios unánimes de pensamiento social hacen que la población crea que el envejecimiento lleva por sí sólo el cese de la actividad sexual, sin embargo son los distintos problemas médicos, psicológicos y/o sociales los que interfieren con la actividad normal en los individuos de la tercera edad (Kaiser, 1996). Todo estos prejuicios y estereotipos vistos hasta se denominan edadismo.

En relación con todo lo anterior, es necesario proporcionar una serie de medidas de prevención e intervención para hacer que la sexualidad vuelva a la vida de las personas mayores de forma natural y sin prejuicios, ya que la mayoría de los estudios indican que sigue existiendo una persistencia en el interés por la sexualidad en las personas de más de 65 años,  además de que la salud sexual es un  indicador de buena salud y calidad de vida a cualquier edad  (Benbow y Beeston, 2012).

Por lo que la elaboración de un programa de educación sexual permanente que permita el reconocimiento de la vejez como una etapa más de la vida en la que es posible continuar aprendiendo y mantenerse activo, así como de proporcionar herramientas para afrontar y aceptar los cambios, tanto para el colectivo objetivo como para las personas que tienen el prejuicio, es algo esencial. Según mi opinión, una forma de prevenir la aparición de este tipo de prejuicio, sería gracias a un sistema educativo que ponga en marcha un plan de estudios que recoja el tema de la sexualidad desde edades muy tempranas, de esta forma lxs niñxs aprenderían que la sexualidad es algo natural, que va cambiando con el tiempo, y que debe aceptarse y respetarse a cualquier edad.

Para finalizar deberíamos plantearnos la siguiente pregunta, ¿es justo que el/la anciano/a ante las distintas pérdidas que lo rodean debido al pasar del tiempo, también pierda la posibilidad de disfrutar su sexualidad? Si piensas que no es justo, es deber de todxs cambiar la realidad, ya que si nos paramos a pensar, lxs jóvenes de hoy seremos lxs ancianxs del mañana.

A continuación dejo un vídeo de la educadora sexual Patricia Kelly, la cual aborda el tema objetivo de esta entrada: sexualidad en adultos mayores.

Laura López Atienza

BIBLIOGRAFÍA

Benbow, S. and Beeston, D. (2012). Sexuality, aging, and dementia. International Psychogeriatrics, 24(7), 1026-1033.

Bogaert, A. F., y Brotto, L. A. (2014). Object of desire self-consciousness theory. Journal of Sex & Marital Therapy, 40 (4). doi: 10.1080/0092623X.2012.756841

Bondil, P. (2008). Vieillissement sexuel: mythes et réalités biologiques. Sexologies, 17(3), 152-173.

Bradway, K. and Beard, R. (2014). Don’t Be Trying to Box Folks In. Affilia, 30(4), 504-518.

Clarke, L. H. (2011). Facing age: Women growing older in anti-aging cultura. Lanham, MD: Rowman & Littlefield.

Eagly, A.H. (1987). Sex differences in social behavior: A social role interpretation. Hillsdale, NJ: Erlbaum.

Esguerra, I. (2007). Sexualidad después de los 60 años. Avances en Enfermería, 25(2), 124-140.

Flores-Colombino, A. (1998). La sexualidad en el adulto mayor. Buenos Aires, Argentina: Lumen Humanitas.

Kaiser, FE.  (1996).Sexuality in the elderly. Urol Clin North Am, 23 (1), 99-109.

Llanes-Betancourt, C. (2013). La sexualidad en el adulto mayor. Revista Cubana Enfermería, 29 (3), 223-232.

Mota-Pinto, A., Rodrigues, V., Botelho, A., Veríssimo, M., Morais, A., Alves, C., Rosa, M. and de Oliveira, C. (2011). A socio-demographic study of aging in the Portuguese population: The EPEPP study. Archives of Gerontology and Geriatrics, 52(3), 304-308.

Rosenthal, R., y Rubin, D. B. (1978). Interpersonal expectancy effects: The first 345 studies. The Behavioral and Brain Sciences, 3, 377-386.

Sarasa, S.  (2004). El descenso de la natalidad y los servicios de protección social a los ancianos. Revista ICE, 812, 205-217.

Watters, Y. y Boyd, T. (2009). Sexuality in later life: opportunity for reflections for healthcare providers. Sexual and Relationship Therapy, 24(3), 307-315.

¿Por qué se sigue manteniendo la desigualdad y la discriminación en la sociedad?

España registró 309 denuncias por discriminación racial en 2016, un 25% más, en especial por racismo institucional (EUROPA PRESS, 2017). La brecha salarial entre hombres y mujeres alcanza el 24% en España, la más alta de los últimos seis años (ABC, 2017). Neonazis de todo el Estado convocan una concentración en Zaragoza (Info Raxen, 2017). Tres menores, detenidos por agredir a un transexual (El país, 2017).

Estos son sólo algunos ejemplos de noticias y datos de discriminación y desigualdad a nivel nacional. Lo preocupante es que existen muchos más y también a nivel internacional. Muchas veces pensamos que nuestra sociedad, aunque mejora en algunos aspectos sobre estos problemas, nunca parece terminar del todo con la discriminación y la desigualdad, pero ¿por qué se mantienen las discriminaciones y desigualdades en nuestra sociedad?

La Teoría de la Dominancia Social (Sidanius & Pratto, 1999) trata de explicar porque se sigue manteniendo la dominancia de las jerarquías de status y la existencia de los prejuicios y la discriminación. Todas Las sociedades se organizan en jerarquías basadas en grupos con mayor estatus social y poder sobre otros grupos. Estas sociedades tienen tres sistemas distintos de jerarquía grupal:

1) Un sistema de edad, en el cual las personas adultas tienen un poder social sobre los niños y niñas.

2) Un sistema de género, en el que los hombres tienen un poder social y político desproporcionado en comparación con las mujeres.

3) Un sistema de conjuntos arbitrarios, en el cual los grupos son construidos sobre bases “arbitrarias” es decir, bases creadas por el ser humano que si las sociedades no las hubieran creado estas no existirían, y las persona cuando nacen no puede elegir a cuál pertenecer como la nacionalidad, la etnia, la clase o la religión. Algunos grupos obtienen mayores cosas positivas y menos negativas que otros.

Este último tiene mayor nivel de coacción, violencia y letalidad que las otras dos jerarquías (por sistema de edad y de género), además es en el único sistema donde se puede exterminar por completo al otro grupo, por ejemplo, hay casos en los que un etnia ha intentado exterminar a otra, por ejemplo, los judíos en la Alemania nazi sufrieron un fuerte exterminio (Hilberg, 2005) actualmente en Birmania, los rohinyás son considerados extranjeros y una amenaza para el país, y son víctimas de múltiples discriminaciones y atrocidades por parte del ejército Birmano (La voz de Galicia, 2017).

Pero ¿cuáles son los mecanismos que producen y mantienen una jerarquía social basada en el grupo?

Según la teoría de la dominancia social, la jerarquía es producida por efectos de discriminación a través de: instituciones, individuos y procesos intergrupales. Mediante la legitimación o aceptación de mitos o ideologías sociales, la sociedad favorece a un grupo dominante sobre otro grupo subordinado discriminándolo.Nueva imagen

 

Estos “mitos legitimadores” son todos aquellos valores, actitudes, comportamientos, creencias, estereotipos e ideologías culturales aceptados en una sociedad que ayudan a que existan desigualdades entre unos grupos y otros. Por ejemplo, el prejuicio de que las mujeres son más débiles que los hombres hace que las mujeres permanezcan por debajo del hombre. Existen dos tipos de mitos legitimadores:

  1. Los mitos legitimadores que mejoran la jerarquía: aquellos mitos que aumentan y justifican la desigualdad entre los grupos y la dominación de uno sobre otro, como por ejemplo todas aquellas formas de racismo, sexismo, estereotipos y clasismo . Todos estos mitos se usan para decir que la desigualdad es algo justo y natural, y además pueden llevar a los grupos subordinados a mantener la opresión colaborando con los grupos dominantes, ayudan a que el dominio no se cuestione. Estos mitos son defendidos en mayor parte por los grupos dominantes.
  2. Los mitos legitimadores atenuantes de la jerarquía: son todo lo contrario, es decir todos aquellos mitos que disminuyen la desigualdad y la dominancia social, como por ejemplo los derechos humanos y el feminismo. El principal problema es que según la teoría estos tienden a aceptarse menos que la jerarquía, a pesar de que son más defendidos por los grupos subordinados.

Discriminación institucional

Muchas instituciones pueden mejorar o aumentar la jerarquía de grupos, estas instituciones dan valor social más positivo y menos negativo a los grupos dominantes que a los subordinados, de esta forma mantienen las desigualdades. Algunos ejemplos serían instituciones financieras (que maximizan las ganancias), corporaciones transnacionales, organizaciones de seguridad interna (por ejemplo, fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, instituciones penitenciarias, etc.) ​​y sistemas de justicia penal.

Sin embargo, existen otras instituciones que tienen el efecto contrario, es decir que contribuyen a disminuir las jerarquías ayudando mucho más a los grupos subordinados e intentan abrir el acceso a los recursos de estos grupos (por ejemplo, los servicios públicos), un claro ejemplo serían todas aquellas organizaciones de bienestar, de derechos humanos y civiles. La asimetría de poder que existe entre este tipo de instituciones y las anteriores, también aumenta y mantiene las jerarquías.

Discriminación individual

Un ejemplo de este tipo de discriminación sería no contratar a alguien por su sexo o etnia más que por sus aptitudes para el puesto. Miles de estos actos individuales de discriminación a lo largo del tiempo permiten mantener la desigualdad social grupal. La estructura de la sociedad tiende a mantener la jerarquía ya que las personas del grupo dominante tienen poder por el mero hecho de pertenecer a ese grupo, no por sus características personales. Estas personas tienen más cosas de valor social positivo (por ejemplo, alto poder y estatus, ocupaciones laborales de bajo riesgo, más y mejores alimentos, casas más grandes y seguras…)  que pueden dar a otros, y más poder para hacer que las cosas de valor social negativo (bajo poder y estatus, ocupaciones laborales de alto riesgo, casas más pobres, peores alimentos, peor sistema de salud, sanciones severas) se den a las personas de otros grupos subordinados.

Procesos intergrupales colaborativos en la discriminación

Los procesos o actividades intergrupales también ayudan a mantener y aumentar la desigualdad social entre de los grupos. Esto se logra con tres tipos diferentes de “asimetría conductual” (tipos de conductas de dominantes y subordinados que favorecen más a los dominantes):

  1. Sesgo asimétrico del endogrupo: Los miembros del grupo dominante tienen mayor favoritismo grupal con respecto al grupo subordinado, que los miembros del grupo subordinado con respecto al grupo dominante. Un ejemplo sería que hay más hombres blancos que prefieran contratar a hombres blancos que hombres negros que prefieran contratar a hombres negros. Los del grupo dominante son más favorecidos además gracia a los mitos legitimadores. De modo que cuanto más justo se perciba el sistema social mayor favoritismo interno tendrán los dominantes en comparación con los subordinados.
  2. Auto-debilitación: Esto ocurre cuando los miembros del grupo subordinado realizan actos autodestructivos y dañinos para ellos mismos a niveles más altos que los dominantes, aumentando aún más su subordinación (por ejemplo, los mayores niveles de criminalidad, violencia dirigida dentro del grupo, abuso de drogas).
  1. Asimetría ideológica: Implica que existe una mayor compatibilidad entre los procesos psicológicos, las creencias, las actitudes y los comportamientos que facilitan el dominio del grupo entre los miembros del grupo dominante que entre los miembros del grupo subordinado. Por ejemplo, la mayoría de hombres pueden creer que las mujeres son débiles, pero la mayoría de las mujeres no están de acuerdo en que las mujeres son fuertes.

Los miembros del grupo subordinado a menudo apoyan políticas que favorecen a los dominantes, y aunque estos miembros aceptan los mitos legitimadores relacionados con ambos grupos, los miembros del grupo dominante los aceptarán más y tienen mayor deseo de dominación y desigualdad basada en el grupo.

Lo que nos explica esta teoría nos hace ver que parece muy difícil acabar con las jerarquías, discriminaciones y los procesos que llevan a ellas, y en definitiva la existencia de un grupo que siempre va a dominar sobre otro. Pero también nos muestra que existen valores, actitudes, comportamientos, creencias e ideologías culturales que tienen la fuerza de disminuir las desigualdades discriminaciones y jerarquías, y es esto a lo que debemos agarrarnos para producir el cambio social. Es difícil, pero se puede, todos podemos hacerlo creyendo y participando en todas estas ideas y actitudes que destruyen la discriminación, adoptándolas poco a poco en nosotros mismos en el día a día.

La desaparición del sentido de responsabilidad es la mayor consecuencia de la sumisión a la autoridad

Stanley Milgram

Aquí dejo un enlace a un vídeo de una clase magistral de James Sidanius el cual explica su teoría de la dominancia social (puede ponerse los subtítulos en español seleccionándolo en el botón de herramientas del vídeo)

 

Noelia Jorge de la Calle

BIBLIOGRAFÍA

Pratto, F., Sidanius, J., & Levin, S. (2006). Social dominance theory and the dynamics of intergroup relations: Taking stock and looking forward. European review of social psychology17(1), 271-320.

Pratto, F., Liu, J. H., Levin, S., Sidanius, J., Shih, M., Bachrach, H., & Hegarty, P. (2000). Social dominance orientation and the legitimization of inequality across cultures. Journal of cross-cultural psychology31(3), 369-409.

Sidanius, J., &Pratto, F. (1999). Social dominance theory: an intergroup theory of social hierarchy and oppression. Cambridge: Cambridge University Press.

Europa Press (15 de septiembre de 2017). España registró 309 denuncias por discriminación racial en 2016, un 25% más, en especial por racismo institucional. Europa Press. Recuperado de http://www.europapress.es/epsocial/derechos-humanos/noticia-espana-registro-309-denuncias-discriminacion-racial-2016-25-mas-especial-racismo-institucional-20170915120504.html

Barroso, F.J (20 de noviembre de 2017) Tres menores, detenidos por agredir a un transexual. El país. Recuperado de https://elpais.com/ccaa/2017/11/19/madrid/1511120614_596933.html.

Raxen (16 de diciembre de 2017) Neonazis de todo el Estado convocan una concentración en Zaragoza. Info Raxen. Recuperado de http://www.informeraxen.es/neonazis-de-todo-el-estado-convocan-una-concentracion-en-zaragoza/

ABC (12 de enero de 2017). La brecha salarial entre hombres y mujeres alcanza el 24% en España, la más alta de los últimos seis años. ABC.es. Recuperado de http://www.abc.es/economia/abci-brecha-salarial-entre-hombres-y-mujeres-alcanza-24-por-ciento-espana-mas-alta-ultimos-seis-anos-201602191336_noticia.html

Agencias, O.S (18 de septiembre de 2017). Todas las claves sobre el exterminio de los rohinyás en Birmania. La Voz de Galicia. Recuperado de https://www.lavozdegalicia.es/noticia/internacional/2017/09/18/claves-sobre-exterminio-rohingya-birmania/00031505719510467744809.htm

Diversidad Funcional e Inserción Laboral

Actualmente, se hace difícil encontrar un puesto de trabajo en nuestro país para aquellas personas etiquetadas erróneamente “normales”, debido cada vez más a la cantidad de requisitos que se exigen y a la cantidad de desempleo que estamos teniendo en España (sobre todo a raíz de la crisis económica), por lo tanto, qué otros obstáculos añadidos a esto podrán encontrarse aquellas personas con diversidad funcional.

Estas personas con diversidad funcional, son un colectivo que siempre ha sido estigmatizado por la sociedad, entendiendo por estigma según Edwin Goffman (1963) como “la presencia de un adjetivo personal maligno y denigrante, el cual provoca que una persona sea vista de forma distinta a las demás”.

Concretamente podemos decir que el estigma es fruto de distintas formas de estereotipia, la cuales suceden en un entorno determinado (Pedersen, 2009). Pues bien como menciona Ana Isabel Rueda (2017), actualmente, mucho de estos estereotipos perjudiciales lo sufren aquellas personas que presentan algún tipo de diversidad funcional. Como argumenta la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2011) el 15% de las personas que conforman el mundo, poseen alguna diversidad funcional.

Si bien es verdad, que dentro de este colectivo, no todas las diversidades funcionales se ven de la misma manera, es decir, no todas están sujetas a estigmas y discriminación. Sin embargo, no es el caso de aquellas personas que sufren diversidad funcional mental, las cuales, según el grado de afectación (por ejemplo esquizofrenia) son vistas con etiquetas negativas, y son percibidas como peligrosas y violentas, además de ser consideradas menos capaces intelectualmente que el resto de personas (Link et al., 1989). Como consecuencia de todo este proceso, este colectivo es excluido y discriminado socialmente. Que una persona ostente la etiqueta de “enfermo mental”, quizás sea el rasgo más particular que actúa de manera perjudicial en la búsqueda de una vida autónoma y de una efectiva reintegración social (Link et al., 1989) y esto es debido a ciertas variables tanto personales como socioculturales.

Las estadísticas muestran que las personas con diversidad funcional no alcanzan niveles de estudios superiores, tan solo el 6% obtiene un título universitario, “lejos del 40% que se plantea como objetivo la UE para el año 2020” (Eldiario.es, 2017). Como bien explican Aguilar Conde & Yusta Sainz, (2017) aunque se han desarrollado mejoras y se están cometiendo en España tareas inclusivas en la escuela, la integración en el trabajo normalizado de este colectivo supone todavía un desafío. El objetivo de ayudar en la completa integración de lxs escolares con alguna diversidad funcional, se ve estancado una vez que estxs niñxs finalizan su etapa en el colegio.

Estos investigadores concluyen que las personas con diversidad funcional muesran con respecto al resto de personas, peores porcentajes de empleabilidad y sueldo en cuanto al empleo regulado. Esencialmente la tasa de desempleo es un 9% superior que las personas que no sufren algún tipo de diversidad funcional. Una de las razones puede ser la enorme escasez de contratos que se les realiza a estas personas.

Nueva imagen (3)Para ir reduciendo y por consiguiente erradicar por completo esta problemática situación, se llevan desarrollando desde hace varios años, por parte de los países que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), propuestas de mejora en cuanto a la integración profesional de este colectivo, con el fin de mejorar las probabilidades de trabajo (Clayton et al., 2011). Un claro ejemplo de estas propuestas, como este mismo artículo de Clayton et al., (2011) nos muestra, fue un programa que se realizó en Gran Bretaña, el cual mostró un efecto positivo en su intervención pero pese a todo, reveló que ayudaba más a aquellas personas con algún tipo de diversidad funcional sensorial que las personas con diversidad funcional intelectual.

Aquí en España por ejemplo, existen distintas herramientas para mejorar la inserción laboral de estas personas. Uno de los modelos de intervención que desarrolla acciones y servicios que permiten combatir la exclusión laboral de dicho colectivo y apuesta por una completa integración en el mercado de trabajo ordinario es el “Modelo de Empleo con Apoyo”. Se trata de una herramienta centrada en el acompañamiento técnico e individualizado, cuyo objetivo final es la plena inserción profesional en el mercado de trabajo de estas personas que conforman el colectivo de diversidad funcional. Apostando desde un primer momento, por unos valores integradores socialmente y por la contribución de la persona con diversidad funcional en todo el proceso de inclusión laboral, siendo esta la protagonista en todo momento (Egido Gálvez et al, 2009).

Es significativo destacar que el o la profesional que acompaña en todo este proceso a la persona con diversidad funcional, debe desarrollar ciertas funciones que son importantes de cara a la correcta utilización de esta herramienta o de este modelo de empleo. Para ello, es trascendental que desarrolle un completo asesoramiento tanto laboral como personal y no solo a la persona en cuestión, sino también a la empresa acogedora y al entorno familiar.

Además es necesario trabajar a la vez con estas personas distintas habilidades, como por ejemplo, el desarrollo de un autoconcepto positivo, para que así mejore la imagen que tienen de ellos mismos y no tengan recelo a la hora de interaccionar con lxs demás; que mejoren la confianza en sí mismxs y que no se infravaloren (Riaño Galán, García Ruiz, Rodríguez Martín & Álvarez Arregui, 2016). En definitiva, empoderar a estas personas para que, como se dijo en un principio, consigan una vida lo más autónoma e integradora socialmente posible.

Para finalizar esta entrada, quiero mostrar un ejemplo donde se puede ver de forma más clarificadora el empleo con apoyo, con el hecho de profundizar más en la temática y conocer casos reales de este tipo de empleabilidad. Se trata de un audiovisual realizado por (Sociedad Insular para la Promoción de las Personas con Discapacidad (SINPROMI), 2015)

 

Alberto Gallego Peréz

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Aguilar Conde, P., & Yusta Sainz, N. (2017). LA INSERCIÓN LABORAL DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD. 3C Empresa: Investigación Y Pensamiento Crítico, 6(2), 1-19. http://dx.doi.org/http://dx.doi.org/10.17993/3cemp.2017.060230.1-19/

Clayton, S., Barr, B., Nylen, L., Burström, B., Thielen, K., & Diderichsen, F. et al. (2011). Effectiveness of return-to-work interventions for disabled people: a systematic review of government initiatives focused on changing the behaviour of employers. European Journal Of Public Health, 22(3), 434-439. http://dx.doi.org/10.1093/eurpub/ckr101

Egido Gálvez, I., & Cerrillo Martín, R., & Camina Durantes, A. (2009). La inclusión social y laboral de las personas con discapacidad intelectual mediante los programas de empleo con apoyo. Un reto para la orientación. Revista Española de Orientación y Psicopedagogía, 20 (2), 135-146.

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Link, B.G., Cullen, F.T., Struening, E., Shrout, P.E. and Dohrenwend, B.P. (1989). A modified labeling theory approach to mental disorders: an empirical assessment. American Sociological Review, 54 (3), 400-423.

Organización Mundial de la Salud. (2011). Informe mundial sobre la discapacidad (pp. 1-27). Malta. Recuperdao de:  http://www.who.int/disabilities/world_report/2011/accessible_es.pdf?ua=1

Pedersen, D. (2009). Estigma y exclusión social en las enfermedades mentales: apuntes para el análisis y diseño de intervenciones. Acta Psiquiátrica Y Psicológica De América Latina55(1), 39-50.

Riaño-Galán, A., García-Ruiz, Rodríguez, A. y Álvarez-Arregui, E. (2016). Calidad de vida e inserción socio-laboral de jóvenes con discapacidad. Revista Electrónica de Investigación Educativa, 18(1), 112-127.

Rueda, A. (2017). DIVERSIDAD FUNCIONAL: ¿INTEGRACIÓN O DISCRIMINACIÓN? PRE-diversando. Recuperado de: https://prediversandoblog.wordpress.com/

Sociedad Insular para la Promoción de las Personas con Discapacidad (SINPROMI). (2015). Experiencias de Empleo con Apoyo. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=m_JKVn4RkYM