¿Cómo reaccionamos ante el prejuicio? Aceptación, afrontamiento o resistencia.

 

El prejuicio está presente en gran parte de nuestra vida y podemos reaccionar de diferentes formas. Desde perspectivas individuales podemos afrontar el prejuicio o realizar cambios a través de la movilidad individual. Desde un enfoque grupal podemos aceptar el prejuicio a través de la legitimación o producir un cambio social.


Todas las personas hemos sufrido prejuicio en algún momento de nuestras vidas o incluso hemos sido los perpetradores de ese prejuicio hacia los demás, pero ¿cómo reaccionamos ante el prejuicio? Podemos aceptarlo, resistirlo o enfrentarnos a él.

Desde la psicología social se ha estudiado la forma que tenemos de reaccionar al prejuicio, desde perspectivas individuales; a través de la mejora de los resultados personales y dejando atrás al propio grupo, hasta perspectivas más sociales o colectivas: los miembros de un grupo pueden querer mejorar colectivamente la posición de su grupo (de Lemus & Stroebe, 2015; Leach & Livingstone, 2015).

Reacciones ante el prejuicio: estrategias a nivel a individual.

Afrontamiento.

El prejuicio y la discriminación son factores estresantes en la vida de las personas estigmatizadas. Por ejemplo la percepción del prejuicio por parte de las personas afroamericanas puede derivar en ira, ansiedad o miedo  (Armsteand, Lawler, Gorden, Cross y Gibbons, 1989). El prejuicio tiene una característica estresante; a menudo no se sabe si se produce por el resultado de la discriminación o por algún otro factor que pueda producir el estrés (Atribución a la discriminación).

Compas y colaboradores,  han propuesto un modelo de afrontamiento y de respuesta al estrés (2001), distinguiendo entre respuestas voluntarias e involuntarias. No todo lo que hace una persona en respuesta al estrés puede considerarse afrontamiento. Las respuestas voluntarias son conscientes para regular la emoción, el pensamiento o el comportamiento en respuesta al estrés. Por el contrario, las respuestas involuntarias están en gran medida fuera del control de la persona y no sirve para regular el estrés.

Las principales respuestas de afrontamiento ante el prejuicio y el estrés, son la distracción, el pensamiento positivo y la reestructuración cognitiva. Las dos formas principales para no llevar a cabo el afrontamiento, son la evitación física de las situaciones en las que el estigma puede ser un problema (Pinel., 1999; Swim et al, 1998).

Movilidad individual.

Una de las estrategias a nivel personal para resistir el prejuicio, es la movilidad individual, entendida como un cambio ascendente en la escala social. La estrategia de movilidad depende de la interpretación que los miembros de un grupo de bajo status (por ejemplo: las personas negras) hacen de su situación de discriminación; si piensan que tienen acceso abierto a un grupo de alto estatus, intentarán de forma individual alcanzarlo (por ejemplo iniciar una carrera política). Es el caso de Barack Obama, perteneciente a un grupo de bajo estatus en su país y llegando a ser presidente de los EEUU. A veces cuando las personas procedentes de un grupo de bajo estatus consiguen ascender en la escala social, se identifican en menor medida con su grupo de origen. Este fenómeno se observó en mujeres que han alcanzado puestos importantes en su carrera profesional y se vuelven menos solidarias con el resto de mujeres (“Síndrome de la abeja reina”; Derks et al, 2011). Este mismo fenómeno se ha observado también en otras minorías, por ejemplo en trabajadores de origen hindú en Holanda. Por tanto, como señalan las autoras de estos trabajos es importante entender que no se trata de un fenómeno específico de las mujeres que alcanzan puestos de poder, sino de una estrategia que cualquier miembro de un grupo desfavorecido puede adoptar para gestionar las presiones que sufre en un ambiente competitivo que discrimina sistemáticamente a su grupo.

A continuación se presente un fragmento de la película  “El diablo viste de Prada” donde se refleja bastante bien el fenómeno de abeja reina.

https://www.youtube.com/watch?v=J21NO43kVPA

Reacciones al prejuicio desde una perspectiva colectiva.

Aceptación.

La aceptación del prejuicio conlleva a la legitimación de éste. Las diferencias en las relaciones jerárquicas entre los grupos sociales son estables a través del tiempo y difíciles de cambiar. Estas desigualdades existen no solo por los esfuerzos de los grupos dominantes, sino también por la pasividad de los grupos no dominantes (no hacen nada por cambiar la desigualdad). En las sociedades capitalistas las diferencias entre grupos están creciendo con el tiempo contribuyendo a la aceptación y legitimación de la desigualdad social y culpando a victimas individuales en lugar de a factores sociales (Hafer & Bégue, 2005)

Acción colectiva.

La acción colectiva es una estrategia de reacción hacía el prejuicio dirigida a cambiar la situación de un grupo discriminado en su conjunto, en lugar de un solo individuo. La acción colectiva y la protesta social son las principales vías para conducir el cambio social (van Zomeren, & Spears, 2008). Se han identificado tres elementos clave en la acción colectiva: la eficacia del grupo, la percepción de la injusticia y la identificación con el grupo (Klandermans, 2004):

-La eficacia grupal, entendida como el esfuerzo compartido por un grupo para mejorar sus condiciones. Por ejemplo: Personas latinoamericanas se manifiestan para conseguir mejorar sus condiciones laborales.

La percepción de la injusticia. Los grupos realizan comparaciones con otros grupos y se perciben en desventaja de forma injusta. Por ejemplo: Personas latinoamericanas se comparan con españoles en el mundo de la construcción y perciben que tienen peores condiciones laborales haciendo el mismo trabajo.

 -La identificación de grupo. Cuando las personas se sienten muy identificadas con su grupo van a realizar más acciones colectivas que si no lo están. Por ejemplo: Las personas latinoamericanas lucharan más por los derechos de su colectivo en la medida en que se perciben a sí mismas como miembros de la comunidad latinoamericana en nuestro país.

 En definitiva, ¿cómo reaccionamos ante el prejuicio? Podemos aceptarlo a través de la legitimación, propiciada por los esfuerzos de los grupos dominantes y la pasividad de los grupos no dominantes; enfrentarnos a él de forma individual, siguiendo estrategias de movilidad individual si la interpretación es favorable para realizar un cambio ascendente en la escala social; o combatirlo a nivel social, por medio de la acción colectiva y la protesta social para producir un cambio en la sociedad.

Amalia Salas


BIBLIOGRAFIA.

Armstead, C. A., Lawler, K. A., Gorden, G., Cross, J., & Gibbons, J. (1989). Relationship of racial stressors to blood pressure

Compas, B. E., Connor-Smith, J. K., Saltzman, H., Thomsen, A. H., & Wadsworth, M. E. (2001). Coping with stress during childhood and adolescence: Problems, progress and potential in theory and research. Psychological Bulletin, 127.

Costa-Lopes, R., Dovidio, J.F., Pereira, C.R., & Jost, J.T. (2013). Social psychological perspectives on the legitimation of social inequality: Past, present, and future. European Journal of Social Psychology, 43, 229-237.

Ely, R. J. (1994). The effects of organizational demographics and social identity on relationships among professional women. Administrative Science Quarterly, 39, 203–238.

de Lemus, S., & Stroebe, K. (2015). Achieving social change: a matter of all for one? Journal of Social Issues, 71.

Derks, B., Van Laar, C., Ellemers, N., & de Groot, K. (2011). Gender-bias primes elicit queen-bee responses among senior policewomen. Psychological Science, 22, 1243-1249.

Gaertner, S. L., & Dovidio, J. F. (2000). Reducing intergroup bias: The common ingroup identity model. New York: Psychology Press.

Hafer, C. L., & Bègue, L. (2005). Experimental research on just-world theory: Problems, developments, and future challenges. Psychological Bulletin, 131, 128–167.

Klandermans, B. (2004). The demand and supply of participation: Social psychological correlates of participation in a social movement. In D. A. Snow, S.

Soule, & H. Kriesi (Eds.), Blackwell companion to social movements (pp. 360–379). Oxford: Blackwell.

Miller, C. H. & Kaiser, C. R. (2001). A theoretical perspective on coping with stigma. Journal of Social Issues, 57, 73–92.

Leach, C. W., & Livingstone, A. (2015). Contesting the meaning of intergroup disadvantage: Towards a psychology of resistance. Journal of Social Issues, 71, 614-632.

Pinel, E. C. (1999). Stigma consciousness: The psychological legacy of social stereotypes. Journal of Personality and Social Psychology, 76, 114–128.

Ruggiero, K. M.,&Taylor, D. M. (1997). Why minority group members perceive or do not perceive the discrimination that confronts them: The role of self-esteem and perceived control. Journal of Personality and Social Psychology, 72, 373–389.

Swim, J. K., Cohen, L. L., & Hyers, L. L. (1998). Experiencing everyday prejudice and discrimination.In J. K.

Swim & C. Stangor (Eds.), Prejudice: The target’s perspective (pp. 37–60). San Diego, CA: Academic.

Van Zomeren, M., Postmes, T., & Spears, R. (2008).Toward an integrative social identity model of collective action: A quantitative research synthesis of three socio-psychological perspectives. Psychological Bulletin, 134, 504–535. doi: 10.1037/0033-2909.134.4.504.

 

 

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