¿Transfobia? Sólo son niñas/os

El pasado mes de enero, Chrysallis Euskal Herria (http://chrysallis.org.es/chrysallis-euskal-herria/), Asociación de Familias de Menores Transexuales, puso en marcha la campaña “Hay niñas con pene y niños con vulva”; siendo su principal objetivo visibilizar la realidad que viven estas/os pequeñas/os. Consideran que es fundamental conocer y comprender sus experiencias, para así poder realizar un acompañamiento que cubra sus necesidades.

Esta tarea de sensibilización ha desatado gran polémica, ya que ha sufrido numerosos ataques: vallas publicitarias rotas, mensajes anónimos hostiles, censura en las redes sociales (tapándose los genitales de las/os menores que aparecen en la ilustración)… Son sólo varios ejemplos de lo que han tenido que soportar.

Como sabemos, este no es un suceso aislado. Se trata de otro ataque en contra de la normalización de la transexualidad; proveniente de colectivos que juzgan y discriminan a personas que se encuentran en dicha situación. En este caso, no se han respetado los derechos de las/os menores, tratando de reprimir la libertad de expresar su identidad sexual.

Ante estos hechos, podemos hablar de la existencia de la transfobia. Según Hill y Willoughby (2005), se trata de la aversión emocional que puede sentirse hacia personas que no se ajustan a las expectativas de género que establece la sociedad. Otras/os autoras/es completan su definición, refiriéndose a ella como la discriminación y el estigma social hacia personas que no conforman las denominaciones tradicionales de sexo y género (Sugano, et al., 2006).

Pero, ¿cuál es el origen de este rechazo? ¿Qué lleva a estos grupos a mostrar tal prejuicio hacia las/os niñas/os?

La Teoría de las Emociones Intergrupales (Mackie, Smith y Ray, 2008), nos conduce a una posible explicación. Los seres humanos asumimos que somos miembros de múltiples grupos o que somos parte de diferentes categorías sociales (Teoría de la Identidad Social de Tajfel y Turner, 1986). La consciencia de dichas clasificaciones, implica que realicemos una evaluación en torno a los distintos grupos (tanto a los que pertenecemos, como a los que no). En consecuencia, surgen las emociones intergrupales. Éstas, se diferencian de las emociones individuales, ya que se experimentan en función de la pertenencia a un grupo (es decir, en nombre del grupo) y en base a la evaluación anteriormente mencionada. Estas emociones aumentan nuestra intención de actuar en coherencia con ellas, dictando como deben ser las acciones que pongamos en práctica hacia nuestro propio grupo y hacia el externo.

En el contexto de las agresiones contra Chrysallis, podemos ver que se generan emociones de ira y asco hacia personas que defienden al colectivo de menores transexuales; lo que predice la posible aparición de formas específicas de discriminación. Podemos relacionar estos altercados con grupos provenientes de un ámbito ultraconservador que perciben la campaña como una acción contra los valores tradicionales. Como podemos observar, la ira dirigida hacia el grupo externo predice la voluntad de tomar medidas contra él, incitando la práctica de acciones perjudiciales o injustas (Gordijn et al., 2006). De este modo, el simple hecho de llevarlas adelante, conlleva una disminución de la ira y un aumento del sentimiento de satisfacción.

Por otro lado, está a la vista que se deslegitiman las expresiones de las/os niñas/os cuando afirman que sienten pertenecer al otro sexo. A través de los mensajes plasmados en diferentes lugares, se hace referencia a su incapacidad de decidirlo o confirmarlo. Sin embargo, existen estudios que favorecen a estas criaturas. Adultos de diversas identidades sexuales confirman la congruencia entre su identidad sexual actual y la de sus recuerdos infantiles (citado en Hegarty, 2009).

En esta línea, es importante analizar la situación que provoca la propia transfobia. Transgender Europe (TGEU) publica un informe sobre el Observatorio de Personas Trans, en el que podemos observar datos relacionados con su discriminación y los homicidios ocurridos a nivel mundial. Cabe destacar que entre los años 2008 y 2015 se han dado 2.016 homicidios de personas trans en 65 países. En concreto, un 11,5% relacionado con edades menores de 20 años. Por si fuera poco, diversos estudios corroboran que sufren un riesgo de abuso, asalto y suicidio hasta 25 veces mayor (citado en Broockman y Kalla, 2016).

Por tanto, reducir la transfobia es una prioridad. Teorías influyentes defienden que los prejuicios intergrupales son inculcados durante la infancia y resistentes al cambio posterior. Sin embargo, la Teoría del Procesamiento Activo (Broockman y Kalla, 2016), sugiere un método breve de intervenciones para cambiar dichas actitudes de forma duradera. A través de la intervención, se conduce a los participantes a tomar de manera activa la perspectiva de un grupo externo, lo que provoca la reducción del prejuicio hacia personas transexuales durante al menos tres meses. Podemos afirmar que la propia empatía provoca dicho cambio. Por ello, si de verdad nos preocupan estas criaturas, la mejor forma de protegerlas es tratar de entender y compartir sus emociones.

En definitiva, para conocer con precisión el sexo de las/os niñas/os debemos esperar hasta que se dé la conquista del lenguaje. Alrededor de los 2 años de edad son capaces de expresar el sexo con el que se identifican. En este momento, debemos escucharles, tener en cuenta lo que nos transmiten y aceptarles.

 No son personas que nacen en cuerpos equivocados. No deben cambiar su identidad. Es la mirada de la sociedad la que debería cambiar.

Testimonio de una de las menores, Nahiane:                                                                                   “Les explicaba que era una niña, pero no me entendían”.

Irune Iroz


BIBLIOGRAFÍA

Broockman, D. y Kalla, J. (2016), Durably reducing transphobia: A field experiment on door-to-door canvassing, Science, 352, 220-230.

Gordijn, E. H., Yzerbyt, V., Wigboldus, D., y Dumont, M. (2006), Emotional reactions to harmful intergroup behavior, European Journal of Social Psychology, 36, 15-30.

Hegarty, P. (2009), Toward an LGTB-informed paradigm for children who break gender norms: Comment on Drummond et al. (2008) and Rieger et al. (2008). Developmental Psychology, 45, 895-900.

 Hill, D. B. y Willoughby, B. L. B. (2005), The Development and validation of the genderism and transphobia scale. Sex Roles, 53, 531-544.

 Mackie, D. M., Smith, E. R. y Ray, D. G. (2008), Intergroup Emotions and Intergroup Relations. Social and Personality Psychology Compass, 2, 1866-1880.

 Sugano, E., Nemoto, T., y Operario, D. (2006). The impact of exposure to transphobia on HIV risk behavior in a sample of transgendered women of color in San Francisco. AIDS and Behavior, 10, 217-225.

 Tajfel, H. y Turner, J.C. (1986). The Social Identity Theory of Intergroup Behaviour.

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