RELIGIOSXS O ATEXS, ¿QUIÉNES SON MÁS MORALES?

La relación entre la religiosidad y la moralidad es un tema largamente debatido en los últimos años tanto a nivel científico como informal. ¿Nos hace la religiosidad más morales? ¿Es incluso necesaria para ser morales? ¿Cómo son juzgadas las personas ateas en consecuencia? Los resultados encontrados en los estudios realizados muestran ciertas confusiones y limitaciones en esta relación. Por ello, se expondrá a continuación la relación entre religión, moralidad y prejuicio, tratando temáticas como la utilidad de la espiritualidad hoy en día.


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Prejuicio religioso.

Se define religiosidad como un término sociológico y/o filosófico que incluye  aquellas personas que tienen un sentido de transcendencia al reflexionar sobre la espiritualidad, y que adquiere matices diferentes dependiendo de la fe dentro de la doctrina religiosa de cada persona. La mayoría de las personas religiosas son teístas; esto es, suelen creer, y en contraposición, el ateísmo rechaza la creencia de que exista alguna deidad o ser sobrenatural. Por otro lado, el agnosticismo reconoce el desconocimiento de la existencia o inexistencia de dioses, y la imposibilidad de conocerlo. Estos son términos que han creado debate en los últimos tiempos  y son los elementos principales para comprender la relación entre moralidad y religiosidad. La moralidad definida como un conjunto de normas, valores, creencias y costumbres que guían nuestra conducta y nos hacen distinguir entre acciones más correctas y menos.

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Figura 1. Opiniones religión y moralidad (Pew Research Center, 2007)

Las religiones pueden haber sido muy útiles en lo que refiere a la evolución cultural de la cooperación y tolerancia humana, como es el caso de la creación de la caridad y los múltiples programas de ayuda a lxs más desfavorecidxs que se han creado y que aún siguen en funcionamiento. Por este motivo, y sabiendo que las personas religiosas suponen el 86% de la población mundial, se ha tendido a vincular a esta mayoría directamente con la pertenencia a comunidades más morales, característica que los resultados de los estudios ha contrariado.

Estudios encuentran como las personas religiosas son juzgadas como más morales, frente a las ateas que son relacionadas con menor capacidad de inhibir las conductas deshonestas. En concreto, un estudio de Gervais (2014) encontró como la mayoría de la población asociaba habitualmente a personas con valores religiosos más valores de empatía y sensibilidad respecto a la justicia. Sin embargo, las personas ateas fueron juzgadas como más inmorales, de manera que se consideraban personas con valores menos altruistas.

No obstante, esta imagen estereotipada de las personas ateas no es real. Diversos estudios han encontrado justo el resultado contrario. Por ejemplo, Hall, Matz y Wood (2009) hallaron que las personas religiosas manifiestan más prejuicios raciales, siendo así menos tolerantes. Otro estudio, profundizó algo más en el contenido de la religión, su significado y el contexto social como variables que influían en los niveles y formas de prejuicio, encontrando así que las actitudes prejuiciosas o comportamientos discriminatorios que se tienen hacia unos grupos u otros dependerán del tipo de religión en la cual se crea, por ejemplo, las personas con una orientación intrínseca religiosa tenían más prejuicios hacia grupos de gays y lesbianas (Hunsberger y Jackson, 2005). En el mismo camino, el modelo causal del prejuicio que Alarcón y Jiménez (2011) estudiaron, explica una relación directa entre religiosidad en sus formas más extremas, con actitudes homófobas, sexistas, mayor distancia social con el grupo externo e intolerancia hacia las personas no religiosas. Aunque en relación a este resultado, se encontró también que el prejuicio anti-ateísta se reducía cuando había una mayor prevalencia de personas ateas (Decety, 2011). Aun así, Decety y colaboradores (2015) hallaron en un experimento realizado en seis países, que lxs niñxs criadxs en entornos familiares religiosos tienden a mostrarse menos generosxs y tolerantes que los de familias no creyentes, además de ser más severxs a la hora de entender y aplicar castigos. Estos resultados han causado un gran revuelo en la opinión pública, con críticas más o menos justificadas, pero que sin duda han dejado abierto el debate sobre el tema.

Con todo lo anterior, podemos decir que algunos aspectos de la religiosidad pueden promover algunas actitudes morales, mientras que como se ha visto, otros pueden servir para obstaculizar las mismas, de cualquier modo dejando claro que  la moralidad y la religiosidad son cosas diferentes. De esta manera, podremos encontrar personas religiosas morales y personas ateas que no lo sean, y viceversa.

Por otro lado, desde un punto de vista más positivo, en el estudio de la espiritualidad y los efectos que esta tiene en las personas, se ha hallado que aquellas que son más espirituales en general son menos proclives a tener estrés y en su lugar tienen más facilidad para relajarse, aceptar y comprometerse con los problemas que tienen. Además, tienen hábitos de vida más saludables y se identifican más con el propio grupo, por lo que la percepción de apoyo social es mayor (Strawbridge, Shema, Cohen y Kaplan, 2001).  Este fenómeno lo explica también  la teoría del control del miedo de Greenberg y Amdt (2011), que muestra como las personas ante la incertidumbre del final de la vida se apoyan  moralmente en  la religiosidad para cubrir la ansiedad que ese vacío provoca en estos, encontrando en ésta respuestas de carácter existencial y aumentando así la sensación de control sobre sus vidas.

En conclusión, en esta revisión se ha encontrado como la religiosidad puede asociarse a más prejuicios y  menos conductas prosociales, por lo tanto menor moralidad, pero sin que una característica implique la otra. Y de otro lado, la religiosidad supone  un factor de protección, facilitando la percepción de control ante las incertidumbres. Con todo ello, es importante destacar que todas las personas independientemente de su raza, religión o sexo tienen el derecho de conseguir su progreso material y su desarrollo espiritual en la libertad y en la dignidad, en la seguridad e igualdad de oportunidades. Y en definitiva,  somos libres de elegir lo que somos y lo que queremos ser y si no dañamos a otras personas con nuestros intereses no deberemos ser juzgadas por nuestros ideales.

Alicia Jiménez


BIBLIOGRAFÍA

Alarcón, M. N., & Jiménez, M. D. P. M. (2011). Modelo causal del prejuicio religioso. Anales de psicología27(3), 852.

Decety, J., Cowell, J. M., Lee, K., Mahasneh, R., Malcolm-Smith, S., Selcuk, B., y Zhou, X. (2015). The negative association between religiousness and children’s altruism across the world. Current Biology,25(22), 2951-2955.

Greenberg, J., y Arndt, J. (2011). Terror management theory. Handbook of theories of social psychology1, 398-415.

Gervais, W. M. (2014). Everything is permitted? People intuitively judge immorality as representative of atheists. PloS one9(4), e92302.

Gervais, W. M. (2011). Finding the faithless: Perceived atheist prevalence reduces anti-atheist prejudice. Personality and Social Psychology Bulletin,37(4), 543-556.

Hall, D. L., Matz, D. C., y Wood, W. (2009). Why don’t we practice what we preach? A meta-analytic review of religious racism. Personality and Social Psychology Review

Hunsberger, B., y Jackson, L. M. (2005). Religion, meaning, and prejudice.Journal of social issues61(4), 807-826.

McKay, R., y Whitehouse, H. (2015). Religion and morality. Psychological bulletin141(2), 447.

Newson, Lesley, Peter J. Richerson, y Robert Boyd. “Cultural evolution and the shaping of cultural diversity.” Handbook of cultural psychology (2007): 454-476.

Pew Research Center. (2007). Pew Research Global Attitudes Project.Retrieved from http://www.pewglobal.org/2007/10/04/chapter-3-viewsof-religion-and-morality/

Strawbridge, W. J., Shema, S. J., Cohen, R. D., y Kaplan, G. A. (2001). Religious attendance increases survival by improving and maintaining good health behaviors, mental health, and social relationships. Annals of Behavioral Medicine23(1), 68-74.

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