Mujeres empoderadas

“La forma más común de renunciar al poder es pensando que no lo tenemos” 

Alice Walker,
(Escritora afroamericana y feminista, ganadora del Premio Pulitzer por la novela                “El color púrpura”)


A lo largo de nuestras vidas hemos experimentado múltiples formas de prejuicio por el hecho de ser mujeres. La sociedad ha ido construyendo a nuestro alrededor un género que nos antecede, nos subtitula y nos simplifica: el femenino. Según éste, las mujeres somos dependientes, pasivas, obedientes y nos ocupamos de la vida privada, relacionada con la afectividad y el cuidado. Mientras, el género masculino rodea a hombres poderosos, racionales, que ocupan espacios de la vida pública, como el trabajo remunerado o la política. Así, las mujeres y los hombres hemos construido relaciones desiguales que han desembocado en una manifiesta asimetría de poder. Pero las mujeres ya nos hemos cansado de permanecer en una posición social que nos empequeñece. Queremos lograr un cambio significativo en nuestra experiencia de poder. Es decir, queremos empoderarnos para crecer como mujeres capaces, diversas y libres.

¿Qué es la desigualdad de género basada en el poder?

Las autoras Felicia Pratto y Angela Walker (2004) aportaron un modelo muy interesante que analiza la desigualdad de género en términos de poder. Comprenden que el poder regula las relaciones entre las personas y que, cuando hablamos de las relaciones desiguales entre mujeres y hombres, existen cuatro bases vinculadas al género: la fuerza, el control de los recursos, las obligaciones sociales y la ideología. Además, consideran que estas bases son dinámicas, es decir, que influyen entre ellas, quien adquiere poder en una base es más fácil que adquiera poder en las otras. Se han expuesto estos cuatro pilares según Pratto y Walker (2004) y se han incluido ejemplos actuales en la Figura 1:

Fuerza: La agresión, la violación, el acoso sexual y el abuso emocional no sólo dañan a la mujer, sino que limitan su poder (Fitzgerald, Gelfand, y Drasgow, 1995; Sagrestano, Heavy, y Christensen, 1999). Muchos hombres utilizan distintos tipos de violencia o la amenaza de ejercerla cuando perciben una pérdida de control sobre la mujer.

Control de los recursos: Los hombres controlan más recursos económicos, sociales y materiales, entre otros, que las mujeres originando, así, diferencias de poder entre los sexos.

Obligaciones sociales: En general, en una relación de pareja, el miembro que tenga menos obligaciones sociales dispondrá de mayor poder. Tradicionalmente se ha asumido que los hombres adquieren recursos y las mujeres proporcionan cuidado.

Ideología: Se considera que facilita la creación de diferencias de poder y, en ocasiones, legitima la jerarquía social de unos grupos sobre otros, como en el caso de la desigualdad de género mantenida a través de la ideología sexista. Esta idea se basa en la Teoría de la Dominancia Social que explica cómo algunos grupos mantienen una ideología para dominar a otros grupos menos poderosos.

figura-1-mujeres-empoderadas

Conseguir la igualdad a través del empoderamiento

El concepto de empoderamiento se consolidó en el marco de la IV Conferencia Mundial de la Mujer celebrada en Beijing en 1995 y fue definido como la estrategia para el acceso paulatino de las mujeres al control de los recursos materiales, financieros, intelectuales e ideológicos. Desde entonces, este término ha sido conceptualizado en varios sentidos (e. g., Hur 2006; Perkins & Zimmerman 1995; Rappaport 1987; Warren 1997; Watts & Serrano-García 2003). Maton (2008) considera todas estas aportaciones y define el empoderamiento como “un proceso en grupo, participativo y de desarrollo, a través del cual individuos y grupos marginalizados u oprimidos obtienen un mayor control sobre sus vidas y sobre el medio, adquieren recursos valiosos y derechos básicos, alcanzan metas importantes en sus vidas y reducen la marginación social” (p. 5).

Cuando las mujeres nos empoderamos…

Logramos cambios sociales en las cuatro bases del poder. Hay muchos ejemplos que visibilizan esta realidad, los que aparecen a continuación son sólo algunos de ellos:

Recursos. La psicóloga Nina Hansen (2015) estudió el efecto que podría tener aplicar un programa de microcrédito a 172 mujeres en el norte de Sri Lanka. Con esta intervención, las mujeres tenían acceso a recursos económicos y, además, salían de sus barrios para aprender, junto a otras mujeres, cómo gestionar sus finanzas. Como resultado, las mujeres se empoderaron, fueron conscientes de sus capacidades personales y sociales para la acción, tomando decisiones económicas y, entre los grupos de mujeres, se crearon redes para apoyarse unas a otras.

Obligaciones sociales. Autoras como Adrienne Rich (1996) ofrecen otras formas de entender la maternidad. En concreto, esta autora distingue entre la maternidad como experiencia y como institución. La primera se refiere al amor y el placer que una mujer puede experimentar como madre. La segunda visibiliza a los sistemas sociales y políticos que han degradado y confinado a las mujeres a ser madres. En este sentido, cuando las mujeres niegan el deber de reproducirse están demostrando que la institución de la maternidad puede ser reorganizada por la mujer y controlada por ella (según citado en Saletti, 2008).

Ideología. El feminismo como movimiento político, social e ideológico ha hecho grandes aportaciones a lo largo de la historia en pro de la igualdad entre mujeres y hombres. Victoria Sau (2000) define el feminismo como: “…la toma de conciencia de las mujeres como grupo o colectivo humano de la opresión, dominación y explotación de que han sido y son objeto por parte del colectivo de varones en el seno del patriarcado bajo sus distintas fases históricas de modelo de producción, lo cual las mueve a la acción para la liberación de su sexo con todas las transformaciones de la sociedad que aquella requiera”. (p. 121-122).

Fuerza. Frente a cualquier tipo de violencia contra las mujeres, nosotras respondemos con dibujo-mujeres-empoderadasla acción colectiva. Ésta es necesaria para lograr la transformación de las estructuras sociales opresivas (Moane, 2003). En la actualidad, contamos con grandes ejemplos de mujeres movilizándose para defender los derechos humanos. El 21 de Enero de 2017, primer día de presidencia de Donald Trump en EEUU, mujeres de todo el mundo ocuparon las calles para reivindicar la igualdad y la libertad que las políticas nutridas del odio y del miedo quieren derribar. Otro ejemplo menos visible en los medios de comunicación es el de la “Marcha de la Esperanza”. Miles de mujeres israelíes y palestinas marcharon hasta la residencia del presidente de Israel, Benjamin Netanyahu, para exigir la paz entre ambas naciones. Esta coalición de mujeres de todas las religiones e ideologías políticas unificó a personas por un mismo objetivo: la paz.

“Women’s March”

“Marcha de la Esperanza”

Vamos a encontrar obstáculos a lo largo de este viaje empoderador que estamos emprendiendo. Y vamos a saber superarlos porque ninguna mujer está sola. La lucha de las mujeres por la igualdad nos incluye a todas.

Carmen Labrador


BIBLIOGRAFÍA

Delegación del Gobierno para la Violencia de Género (2016). Ficha estadística de víctimas mortales por Violencia de Género. Año 2016. Madrid: Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno de España.

Guil, A. (2007). Docentes e Investigadoras en las Universidades Españolas: Visibilizando Techos de Cristal. Revista de Investigación Educativa, 25(1), 11-113.

Hansen, N. (2015). The development of psychological capacity for action: The empowering effect of a microfinance programme on women in Sri Lanka. Journal of Social Issues, 71, 597-613.

Instituto de la Mujer (Ed.). (2005). Conciliación de la Vida Familiar y la Vida Laboral: Situación Actual, Necesidades y Demandas. Madrid: Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno de España.

Maton, K. I. (2008). Empowering community settings: Agents of individual development, community betterment, and positive social change. American Journal of Community Psychology, 41(1-2), 4–21. doi: 10.1007/s10464-007-9148-6

Moane, G. (2003). Bridging the personal and the political: Practices for a liberation psychology. American Journal of Community Psychology, 31(1-2), 91–101. doi: 10.1023/A:1023026704576

Pratto, F. & Walker, A. (2004). The Bases of Gendered Power.The Psychology of Gender. New York: The Guilford Press.

Saletti Cuesta, L. (2008). Propuestas teóricas feministas en relación al concepto de maternidad.

Sau, V. (2000). Diccionario ideológico feminista (vol. 1). (3ª ed.). Barcelona: Icaria.

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